domingo, 7 de julio de 2013

Capítulo 25 - La Verdad


Sólo bastó que saliera una palabra de los labios de mi padre para congelar por completo la habitación. Ninguno de nosotros hizo el más mínimo ademán de recoger la bandeja y evitar que el café siguiera formando una pequeña posa sobre el suelo. 

Sólo mirábamos directamente a Rafael… o más bien dicho… Angelo

Mi vista se enfocó inmediatamente en Aixza, su cara estaba completamente deformada, miraba a Rafael/Angelo con una expresión de incertidumbre plena, tenía los labios ligeramente abiertos, cómo si se negase a creer lo que estaba pasando, respiraba entrecortadamente mientras sus manos afirmaban fuertemente el brazo del sofá, sosteniéndola para que no cayera de la impresión directamente al suelo, sus ojos verdes reflejaban perfectamente la sorpresa. 

Fue él el primero en hablar. 

- Nicholas…- dijo en un suspiro casi resignado- mucho tiempo sin verte

- Efectivamente ha pasado mucho tiempo Angelo- contestó mi padre, acercándose hacia él, yo me moví instintivamente al lado de Aixza, pero ella no reaccionó- créeme que no eres la persona que esperaba encontrar aquí. 

- Ciertamente tu tampoco- miró hacia Aixza durante sólo un instante, pero después levantó la vista para enfocar sus ojos pardos directamente en mi- así que efectivamente son ustedes.

- ¿Lo sabías? – pregunté

- No - contestó con la misma seriedad que lo habría hecho mi padre- pero lo intuí, los tres se potencian y alguien con experiencia los puede olfatear al instante. 

- Supiste todo este tiempo que Aixza era alfil entonces- sentí a Aixza tensarse más aún a mi lado.

- No – miró a Aixza, pero ella no se movió- simplemente lo sospechaba, aunque algo no me calzaba ya que su nombre no era griego- elevó la mirada nuevamente- pero no fue hasta tu llegada que ratifiqué lo que pensé en el momento que la conocí. 

- No creo que estés aquí porque ella sea una jugadora- inquirió mi padre- ¿O no Angelo?

- Claro que no- dijo como si hubiese estado esperando la pregunta- aunque te cueste creerlo, Aixza es mi amiga, por eso estoy aquí, que sea una jugadora no es más que una coincidencia. 

- Rafael….- dijo Aixza en un susurro- 

- Aix….- Rafael/Angelo, se arrodilló, cuando estuvo a la altura de sus ojos ella lo miró directo por primera vez desde que mi padre rebeló su nombre. 

- ¿Por qué?- susurró nuevamente-¿Por qué cambiaste tu nombre?- ella no lo dijo, pero la pregunta no fue esa… ¿Por qué me mentiste?

- Aix…- cerró los ojos- nunca te mentí, Angelo ya no existe, dejó de existir hace mucho. 

- ¿Hace cuánto?- pregunté 

- Hace 23 años- dijo secamente- Angelo murió en el momento en que…. 

- Ella murió… - completó mi padre

Aixza, unió los cabos mucho antes que yo, sus ojos vidriosos parecían haber entendido algo, porque miraba a Rafael de frente. 

- Esa es tu historia…- dijo

- Si, demasiado triste como para recordarla, pero como te dije hace muy poco- puso una mano sobre su cabello- yo mi corazón lo entregué hace mucho.

- Entiendo….

Raissa se aclaró la garganta, había olvidado completamente su presencia en la habitación, más que nada porque se había mantenido al margen, pegada a la ventana observando la escena y seguramente analizando los movimientos de todos. Rafael se levantó del suelo y regresó a donde se encontraba inicialmente, nos miró a todos por turnos y todos lo mirábamos directamente con excepción de Aixza que volvía a enfocar su vista al suelo. 

- No deberías hacer eso- dijo Rafael mirando a Raissa

- Entonces no te contengas y pregunta, créeme que es bastante desesperante sentir la indecisión de todo el mundo y tener que elegir a quien apuntar- 

- ¿Cuál es?- preguntó mirando a Aixza, ella lo miró extrañada- tu nombre… ¿Cuál es tu nombre?, yo sé que no te llamas Aixza porque ese nombre no es griego, así que debes tener otro, ¿O me equivoco?- 

- Con que eso era- dijo Raissa mientras se volvía hacia Aixza- ¿Le dices tú o le contamos nosotros?

- ¿Es mi nombre no?, aunque no sé por qué tanto escándalo- ella miró a Rafael y encogiéndose ligeramente de hombros le contestó- Me llamo Alexandra. 

Rafael dirigió su mirada inmediatamente a Raissa y a mí, lo sabe pensé, conoce de la profecía, y más aún, entendió lo que quería decir el nombre de Aixza, aunque mantuvo su cara de póquer lo suficiente como para que Aixza no lo notara. Fue Raissa la que cambió el tema. 

- Bueno ahora que todos nos conocemos, y por nuestros nombres, podemos ir a lo de verdad importante. 

- Tienes razón, Angelo puede saber un par de cosas más que yo- agregó mi padre. 

- Primero creo que es justo que nos cuente lo que pasó con su misión, y cuál fue el castigo- dije sin pensarlo, no se iba a escapar sin que Aixza conociera su verdadera historia, y yo pretendía estar ahí para verificar de que fuera confiable. 

- Puede que tengas razón- dijo con frialdad- pero no es una historia agradable. 

- Adelante, quiero escucharlo- Aixza lo miró inexpresivamente. 

- Está bien les contaré…

Rafael se sentó en la única silla disponible y apoyó las manos en ambos muslos para comenzar a contar su historia. 

<< Todo esto estaba referido con una profecía que se nos entregó en un mensaje a través de la gran librería, esta decía: 

“En las alturas comenzará a arder, en una trampa mortal un alto perecerá, llegando a la tierra sin tocarla jamás”. 

Nos tomó semanas entender de qué se trataba, cuando desciframos que se trataba de una explosión o incendio de avión, se nos mostró la escena, la imagen que nos mostraron sólo tenía un avión azul y blanco en un aeropuerto con una bandera verde y roja con una franja amarilla en diagonal. Inmediatamente ambos tomamos un avión a Brazzaville para tratar de obtener mayor información, teníamos la certeza de que cuando encontráramos una pista más clara, la librería nos mostraría un mensaje más completo, pero la historia no era fácil de encontrar, sólo veíamos fotografías de aviones y nos dábamos vueltas por el aeropuerto, si bien habían muchos aviones azules y blancos, no lográbamos dar con el modelo correcto, que muy grandes, que muy chicos, que no tenían las letras correctas, etc... 

Hasta que un día ella lo vio, cuando me tocó el hombro volvimos a la librería al instante y esta vez tuvimos dos saltos simultáneos, en el primero vimos un sobrecargo con una maleta negra entrar al avión y en el segundo un niño de la mano de su padre llevar su equipaje al counter. 

Las conclusiones fueron rápidas, si evitábamos que el sobrecargo o el niño abordaran, la misión sería exitosa. Ella era ejecutora por lo que interceptó al niño para evitar que se subiera al avión, mientras yo vigilaba que el montacargo fuese detenido por la interpool. Habíamos dado el soplo de que uno de los tripulantes planeaba contrabandear diamantes para que lo detuviesen, a nosotros en realidad no nos importaba si subía o no, pero lo que queríamos era evitar que su maleta lo hiciera.

Con lo que no contábamos, era con que no encontrasen nada en su equipaje, vimos como lo dejaban subir y le pedían disculpas en francés por el mal rato, él con la mayor educación aceptó las disculpas y subió al avión. Nosotros creímos que habíamos estado mal en nuestra suposición y que no era la imagen correcta, pero ya deben saber, la librería nunca se equivoca, lo que muestra es lo que va a suceder, y si tu misión es cambiarlo, no debes fracasar o te enfrentarás a las consecuencias. 

Apenas se inició desenganche del avión al aeropuerto, ambos caímos en nuestro error, hasta el día de hoy me parece evidente, un error de principiante fue el que nos llevó a nuestra peor pesadilla. 

Ella corrió directamente a la cabina de control y con un shock eléctrico paralizó toda la comunicación de la torre con el avión para que no pudiesen darle la orden de despegue, mientras que yo trataba de convocar un mensaje, necesitaba que el cortesano supiera lo que estaba pasando. 

Deben saber que convocar a un cortesano está prohibido, ellos se comunican con nosotros, así son las reglas, pero como la situación era una emergencia lo intenté de todas formas, sin mucha fe en que resultara, pero había que intentarlo. 

Para mi sorpresa funcionó y me encontré frente a frente con el sobrecargo que había visto solo minutos antes, su expresión fue de rabia, la más pura y simple rabia, nosotros habíamos fallado, habíamos hecho suposiciones, no acciones totales. Nunca olvidaré lo que me dijo antes de desaparecer. “Su romance cegó su visión, y nuestra desgracia será tu desgracia, aquí donde mi vida culmina también lo hará la tuya” >>

Rafael no continuó, sólo hundió su cabeza en sus manos, el triste sabor del recuerdo fluía por sus mejillas, ninguno fue capaz de preguntarle nada más, pese a que sentía la influencia de Raissa sobre mí, intentando que preguntase lo que ella no podía. 

Afortunadamente no fue necesario. 

- Luego regresaste a buscarla y ella había fallecido… - completó mi padre- nunca me dijiste que pasó con su hijo. 

- ¡¿Hijo?!- Aixza los miraba a ambos atónita. 

- Nunca supe…- Dijo Rafael, mostrando un dejo de amargura en su voz- ella me dijo que no era seguro que yo tuviera mucha información- antes de que pudiésemos preguntar agregó- no es que ella no quisiera que yo conociera a mi bebé, pero mientras no nos autorizaran la excepción por parte de algún cortesano, no podíamos arriesgarnos a comprometer el futuro de nuestro bebe. 

- ¿Por qué dices bebé? Perdona que te lo diga, y sé que debe sonar extraño viniendo de mí- dijo Raissa- pero suena como tan impersonal…

- Porque yo nunca supe su sexo y mucho menos su nombre, te repito, era fundamental que mantuviésemos ese nivel de distancia emocional para facilitar la decisión de las casas, aunque con un bebe no quedaba mucha distancia que demostrar, pero lo intentamos de todas formas. 

- Pero no sirvió de mucho verdad- adivinó Raissa

- Nosotros no contábamos con que se nos asignara, o mejor dicho, una profecía nos encontrara. 

- ¿Y la respuesta nunca llegó, verdad?- dijo mi padre- nunca me contaste que habías solicitado una excepción, no creí que te interesara dejar esta vida. 

- El amor nos cambia Nicholas, tú te enamoraste de una peón, por lo que quizá no lo entiendas, pero las emociones entre jugadores son mucho más intensas, es por eso que son tan poco frecuentes. 

<< Cuando me vi sin nada, sin amor y sin posibilidades de conocer a mi bebe, decidí desaparecer, ya no tenía la bendición, por lo que nadie necesitaría mi presencia en ninguna parte, junté todas las posesiones que tenía y me dediqué a viajar, cambiando constantemente de nombre, residencia y oficio, he sido de todo, desde camarero hasta celador. Cuando sentía que me estaba encariñando con una vida, pensaba en cómo me sentí cuando me arrebataron mi vida y huía, escapaba a un nuevo lugar para tratar de empezar de cero otra vez. 

Viví así cerca de 20 años, huyendo de todo y todos, manteniendo poco, si es que no nulo, contacto con quienes conocían mi historia, sólo una que otra carta cada un par de meses. 

Cuando mi hermano murió de un infarto, decidí venir a visitar a mi sobrina, yo me encontraba en Nueva Zelanda en esos días, atendiendo un pequeño camping y haciéndolas de guía turístico e interprete. 

Fue en ese viaje que conocí a Aixza, y aunque tú no me creas, la única vez en estos años en que he deseado de verdad mantener una vida, ha sido esta…>>

Rafael se quedó en silencio, esperando alguna reacción por parte de Aixza, pero ella no dijo nada. Pasaron dos minutos en los que nadie dijo nada, 

- ¿Al perder la bendición no comenzaste a envejecer?- dije para romper la tensa atmósfera.

- No genio, por eso se llama perder la bendición, mi castigo es ese, vivir- Se giró hacia mi padre- Me cuesta creer que sea tu hijo.

- Nunca dije que fuera mi padre- dije ofuscado, una cosa es ofenderme sólo a mí, otra muy distinta es a mi padre. 

- El parecido no miente, lo supe desde que te vi, aparte su aroma es el mismo. 

- Como sea, si le comenté que al cometer una falta grave perdías la bendición, pero yo mismo no sabía muy bien si la edad seguía detenida. 

- Por algo mientras estamos activos es una bendición tener más edad, mientras que cuando nuestra vida es un castigo…- bajó el tono de la voz- entenderás que a mí lo peor que podía ocurrirme, era tener todos los años de esta vida por delante, y tener que tratar de vivirlos…

- Mientras la mujer que amas no pudo hacerlo- dijo finalmente Aixza

- Exacto… 

- Giles tenía razón… 

- ¿Quién?

- Mi guardián… él una vez me dijo que nosotros jamás seríamos normales, lo dijo justo antes de que perdiéramos el contacto- Aixza tenía la mirada perdida, en evidente shock, años con la misma persona sin saber quién era

- Creo que es mucho que procesar para Aixza…- Raissa respondió a mi mirada de socorro, y la verdad es que era bastante para procesar para todos. 

- Si… tienes razón, creo que iré a la caja de nuevo y te dejaré procesar eso- se levantó y toco su hombro pero ella no se movió, si no hubiese visto como su pecho se movía de arriba abajo no sabría decir si estaba siquiera respirando. 

- Te acompaño, creo que tenemos algunas cosas que conversar nosotros, ya mañana les contaremos de las sombras, por hoy han sido demasiadas sorpresas- mi padre lo siguió sin siquiera mirarme, cerró la puerta despacio y lo acompañó, lo último que pude escucharles fue – ¿Nunca supiste que pasó la noche que ….? – 

Apenas Rafael dejó el cuarto ella soltó el aire y llevó su mano al lugar donde él la había tocado.

- ¿Estás bien?- reaccionó a mi pregunta lentamente y sus ojos me rompieron el corazón, 

- Eso creo… - estaban vidriosos, pero no al borde de las lágrimas

- Creo que yo también los voy a dejar- Raissa se levantó y abrió la puerta- claramente hay cosas en las que yo no puedo ayudar. 

- Raissa…. 

- Tranquila, creo que Leo está mejor calificado en estos momentos- cerró la puerta despacio, lo suficiente como para que yo pudiese ver su sonrisa antes de cerrarla por completo, era una señal… ¿Pero señal de qué?

Aixza se levantó, tal como hace siempre que se siente contrariada, se acercó a la ventana, la vi mover la mano y supe inmediatamente lo que estaba haciendo, llamaba al viento, lo atraía directamente hacia su rostro sin abrir los ojos, estaba oxigenando sus ideas. 

Me paré junto a ella y me quedé en silencio mientras ella jugaba con pequeñas corrientes, brizas en todas direcciones que llevaban su cabello hacia todas partes, que transportaban todo tipo de aromas. 

Cuando finalmente se cansó y se giró hacia mi sus ojos estaba inexpresivos, en un acto reflejo apoye ambas palmas en sus mejillas y me di cuenta de lo helada que estaba, había estado media hora arrojándose viento en la cara para anestesiarse y ahora estaba congelada. Comencé a entibiar su piel al mismo tiempo que veía sus ojos enrojecerse y empaparse, vi cómo todas las lágrimas contenidas comenzaban a fluir por mis manos, todo lo que ella sentía que no era capaz de expresar en palabras, lo estaba sintiendo en forma de tibias gotas que corrían por mis palmas.

En ese momento lo supe…

Supe lo que de verdad sentía por ella, supe de porqué disfrutaba más que nada hacerla pelear conmigo, supe por qué no podía dejarla congelarse sola en ese balcón. 


Supe que estaba enamorado de ella.

2 comentarios:

  1. Wow!! La espera ha valido la pena. Un gran capítulo, pero dime ahora qué hago???? Necesito saber qué sucederá!!!!
    Cariños y esperando con ansias el siguiente.

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    1. Gracias Andrea!!
      El siguiente capítulo está más o menos listo, pero entre la pega y el kinesiólogo (porque tengo DOS esguinces =S) no he tenido mucho tiempo, pero debería salir en semana y media =)
      Cariños!!!!

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