domingo, 23 de junio de 2013

Capítulo 24 - Las Campanas

Al paso de la semana sin ver a Aixza, ya había desarrollado el reflejo de mirar en mi teléfono cada dos horas y llamarla al menos tres veces al día, pero nada, ella no quería hablar conmigo, todas mis llamadas pasaban directo a buzón de voz. 

Me imagino que al día siguiente despertó y se sintió completamente avergonzada, pero yo no la juzgo, “¡Con qué cara!” me habría dicho Luciano si estuviera aquí. En realidad me gustó bastante ver ese lado de ella, no el lado ebrio e inapropiado, sino que rescato la fragilidad de su reacción, el desequilibrio en sus emociones ante la frustración de saberse siempre en desventaja, no lo sé, creo que hace que me sienta más cercano a ella, parte de algo más. 

Más que mal, ese lado me lo mostró a mí, sólo a mí.

La verdad es que su reacción es completamente esperable, con ciertas mujeres llega el momento en que la consciencia reaparece y a algunas les gusta aplicar el complejo del avestruz, lamentablemente para Aixza, ella no podría escaparse de mi para siempre, teníamos más de un tema pendiente. 

Miré mi teléfono una vez más para ver la hora y verificar nuevamente que no habían noticias de Aixza, 12:55, llegué temprano. Revisé la carta nuevamente pese a que ya había escogido mi pedido, cuando la campana de entrada sonó y me giré en un acto reflejo. 

Raissa apareció por la puerta del restaurant y levanté mi mano para que me viera, ella se aceró a la mesa en la que yo estaba y dejó su cartera en la silla de al lado en un movimiento despreocupado. 

- Llegas temprano- 

- No todas las mujeres llegan tarde

- Me doy cuenta

- ¿Pediste? – preguntó mientras se sacaba los lentes de sol. 

- No

Ella levantó la mano y el mozo apareció junto a nosotros, le dije mi orden, ravioles con pesto, mientras le entregaba la carta a Raissa, pero ella la no la miró. 

- ¿Lo de siempre? – preguntó el mozo

- Si- dijo entregándole la carta sin abrir.

- Veo que eres habitual

- Dejémoslo en que me gusta hacer negocios aquí

- ¿Esto es un negocio?- le dije con mi voz “seductora”

- Conmigo eso no funciona – me contestó tomando el cuchillo y untándole mantequilla a uno de los panes que estaba en la mesa- aparte no soy tu gusto – levantó la mirada- ¿O me equivoco?

- Tranquila sólo bromeaba – 

- Bueno - 

- Bueno… - tomé uno de los cuchillos y unté mantequilla en otro pan- entonces… ¿Para que me llamaste?

- Tenemos que hablar

- ¿Sólo nosotros?, ¿Qué pasa con Aixza?- dejé el cuchillo sobre la mesa- Sabes que se va a enfadar si se entera

- No me preocupan sus celos, esto es más importante

- No dije que fueran celos… 

- O su frustración, ya tendremos tiempo de ponerla al corriente, pero hay algo que tenemos que discutir antes de que la profecía se ponga en marcha, y creo que sabes perfectamente a lo que me refiero.

La miré fijamente y ella no soltó la vista, tenía bastante claro a qué se refería, la profecía era más que una sola frase y Raissa lo sabía tan bien como yo, no mencionarlo fue un acuerdo no hablado desde el momento en que nos dimos cuenta que se refería a nosotros, pero contarle de la última línea… no podía, el sólo pensar en la última línea de esa profecía hacía que se me pusiera la piel de gallina. 

Ella me seguía mirando sin decir nada mientras yo sentía como trataba de manipular los impulsos en mi cabeza, pero mis ideas eran tan dispares que no tenía mucho que manipular. Había una sola cosa que tenía perfectamente clara. 

- Ella no se puede enterar de esa línea – dije después de unos minutos en que nos miramos en silencio 

- Creo lo mismo- suspiró- pero ella tiene razón en enfadarse cada vez que nosotros le ocultamos algo –

- Es por su propio bien

- ¿Estás seguro?

- No…- contesté finalmente mientras llegaba el mozo con un jugo para ella y una cerveza para mí.

- De acuerdo, no te discutiré, creo que es mejor tener más antecedentes antes de decirle algo que la pueda asustar- tomó su jugo de naranja y comenzó a darle vueltas con la bombilla - ¿Y tu padre cuando llega?, quizá él tenga más información

- Quizá hoy, en una de esas mañana o probablemente nunca- respondí sin ganas, la verdad es que mi padre no había dado señales de vida desde esa última llamada.

- No puedo decir que tengo pena por ti

- El burro hablando de orejas

- Exactamente. 

- Si me citaste sólo para preguntarme eso, creo que tendremos que comer en silencio – le dije mientras veía como se acercaba el mozo por su espalda con nuestros pedidos

- No. No te cité sólo por eso

- ¿Entonces?

- Hay algo más, algo que no quise contar esa noche- 

- ¿Tiene que ver con el estado en el que llegaste, en el estado que terminaron la noche? – traté de adivinar

- Algo así – ella comenzó a jugar con el tenedor, untando exageradamente los gnoquis en el pesto, dejándolos completamente verdes, le tomé la mano que tenía el tenedor y ella me quedó mirando confundida. 

- Yo como, tú cuentas.

- No sé si quieras comer una vez que te cuente lo que ocurrió- 

- Deja que yo decida eso mejor. 

--- 

Rafael me estaba esperando cuando llegué a la cafetería después de mi paseo esclarecedor, estaba parado justo afuera de la puerta de un modo que el sol le llegaba directamente pero no parecía molestarle, en un ángulo que hacía que su cabello se viera más rubio aún. 

Al verme avanzó en mi dirección y yo me congelé, hace bastante tiempo que no teníamos momentos a solas, yo lo evitaba porque me hacía sentir incómoda, por mucho que él dijera que era porque no confiaba en mi nueva compañía, yo seguía pensando que había algo más. 

Cuando llegó a donde yo estaba, me acarició la mejilla y me miró con dulzura.

- ¿Caminamos?

Yo no le contesté, simplemente comencé a avanzar hacia el parque. 

Caminamos en silencio por unos veinte minutos aproximadamente, hasta que al llegar a la laguna que había en medio del parque él se sentó en una banca mirando directamente a una pequeña familia de patos que nadaba en ella, yo tomé el lugar que quedaba a su lado y esperé a que él dijera algo. 

- No son celos- fue lo primero que dijo

- ¿Qué?- contesté perpleja

- Que no es celos lo que tengo- giró su cabeza para mirarme de frente- no un sentimiento romántico el que tengo por ti- 

- ….- no pude decir mucho, sus ojos pardos me miraban con el mismo cariño que lo habían hecho desde que nos conocíamos- ¿Entonces? – pregunté luego de un rato

- Simplemente desconfío 

- De Leo… - dije en un tono pregunta/respuesta

- Si y no, de Sam- en ese momento yo lo miré de frente y con cara de sorpresa

- Sam pasó hace mucho Rafa- me saqué el pelo que el viento había puesto en mi cara- y eso tú ya sabes que lo superé- 

- Las traiciones siempre dejan su huella…- 

- Si tú lo dices… - repentinamente sentí ese deseo de querer salir corriendo, pero a la vez quería que siguiéramos hablando, esas ganas de hablar de lo que una vez dolió y demostrar que esa herida estaba cerrada. 

- Yo lo digo, porque te vi, entonces creo que inconscientemente trato de evitar que llegue otro Sam a tu vida.

- Y tú dices que no es algo romántico… 

- Aix, yo mi corazón lo entregué hace mucho, y el cariño que te tengo a ti no puedo compararlo con el que le tenía a ella…- regresó su mirada a los patos – aún le tengo…

- ¿Por qué nunca me has querido hablar de ella?

-  Hemos hablado de ella, lo sabes. 

-  Pero nunca me contaste cómo pasó, sé que ella murió, pero eso no es saber de ella, en serio quisiera que un día nos sentáramos a hablar de ella, pero puedo ver que eso no va a pasar- dije al ver cómo me miraba con expresión suplicante

- ¿Por qué crees tú?

- Duele mucho como para recordarlo…

Él se levantó con una pequeña sonrisa y tomó mi mano con suavidad

- Regresemos, no confío mucho a Tania sola a cargo de la caja

- Rafa…

- Quizá algún día te cuente, pero quería que dejaras de mirarme como lo estabas haciendo, de verdad era muy doloroso. 

- Está bien, vamos- dije poniéndome de pie.

- Vamos… 

- Rafa- avancé hasta él y lo abracé con fuerza – estaré esperando tu historia- 

- Lo sé – dijo cuando solté el abrazo, y caminamos de regreso a la cafetería. 

---

Una vez que Raissa terminó de contarme lo que había pasado, ya no pude seguir comiendo, eran demasiadas las cosas que daban vueltas en mi cabeza, más aún, me dejó demasiado nervioso el relato. 

- Es decir que él sabe de la profecía…- dije mientras miraba los ravioles como si fueran marcianos. 

- Leo, es más que eso, él sabe de la profecía, de nosotros, de las casas, todo- se tomó el rostro con ambas manos- probablemente lo sabe todo. 

- Y sabe el nombre de Aixza-

- Sabe el nombre de Aixza- repitió después de mi

La miré fijamente y como se había dado en las otras ocasiones que habíamos tenido que llegar a acuerdos sin hablarnos, supe que ambos estábamos de acuerdo. 

- Ella no puede saberlo – dijimos al mismo tiempo. 

- Con más razón que nunca no podemos decirle la última línea- agregué nervioso, tomando la cerveza que hace rato había desaparecido. 

- ¿Pero hasta cuándo podremos ocultarlo?- dijo ella no nerviosa, más bien parecía estar trazando un mapa mental. 

- ¿Mientras podamos?

Me miró como si yo fuera un niño de cinco años, pero no alcanzó a decirme nada, en ese momento sonaron nuestros teléfonos con un mensaje. Ambos supimos quién era. 

“Descubrí algo, nos vemos en la cafetería en 20 minutos”

Dejamos el pago por la comida sobre la mesa y nos fuimos del restaurant. 

--- 

No habían pasado ni 10 minutos cuando vi por la ventana el jeep de Raissa aparecer frente a la cafetería, Raissa bajó primero y Leo apareció por el asiento del copiloto. Ese simple acto hizo que mi estómago se contrajera, pero me hice la tonta. 

- Jefa te buscan- dijo Javier asomando la cabeza por la puerta- ¿Tres cafés?

- Bien cargados- contesté- 

Estaba paseándome como león enjaulado cuando ellos entraron a la oficina. 

- ¿Y a ti que te pasa?- preguntó Raissa cuando me vio. 

- Descubrí algo- 

- Sí, eso decía el mensaje- se sentó en el mismo sillón que la vez anterior- ¿Qué es?

Les expliqué de mi paseo esta tarde y mi teoría, Raissa parecía estar de acuerdo conmigo, era increíble cómo prácticamente podía ver los engranajes en su cabeza moviéndose. Leo por su parte no hizo ningún comentario, sólo me miraba con curiosidad, aunque yo evitaba su mirada, me sentía demasiado avergonzada todavía, cómo para tratarlo como de costumbre. 

- Me parece plausible, que se refiera a una boda.

- Pero aún quedan muchas piezas sin descubrir- dijo Leo por primera vez desde que llegaron.

- ¿Pero un avance es un avance no?

Javier entró con nuestros cafés, y nosotros no dijimos una palabra hasta que dejó la oficina, de hecho podría jurar que nadie se movió siquiera.

Nos tomamos el café en silencio, cuando sentí un ligero golpe a mi lado. 

Raissa se había desmayado.

Leo se levantó en el acto, pero no alcanzó a llegar hasta ella porque en ese momento él también cayó al suelo. 

Yo no alcancé a hacer nada, porque vi como todo se desvanecía de un momento a otro, y sentí mi cuerpo caer lentamente al suelo.

Cuando recuperé la consciencia me di cuenta de que Leo y Raissa estaban a mi lado, ambos en un suelo de linóleo bicolor, me paré para ver donde estábamos y vi lo que parecía ser una biblioteca demasiado grande para ser normal. Las estanterías eran increíblemente altas, de por lo menos 3 metros, y el techo estaba iluminado por lámparas que parecían ser muy antiguas. 

- He estado aquí antes- dijo Leo por sobre mi hombro, lo que me hizo saltar del susto- no te asustes pequeña, pero es cierto, yo estuve aquí antes. 

- ¿Es tu limbo?- Raissa ya estaba consciente también

- No, es un lugar al que llegué poco antes de conocer a Aixza, aquí en uno de los corredores había un podio con un libro, en el que estaba escrito tu nombre- dijo mirándome directamente- poco después de eso te conocí. 

- ¿Llegaste acá sólo?

- No, había una dama guiándome, fue de esos mensajes extraños que llegaron antes de conocernos- giró la cabeza en todas direcciones buscando algo- pero me da la impresión de que en esta ocasión es diferente- 

- ¿Por qué? – le pregunté.

- Porque creo que daremos un salto. 

- ¿Lo sientes?- dijo Raissa- 

- Si… 

- ¿Qué cosa?

- El cosquilleo, ese pequeño temblor en el ojo derecho, lo que pasa justo antes de dar un salto. 

- A mí nunca me ha pasado eso- es más, no pasaba nada más que ver las cosas difusas mientras daba el salto. 

- Eso es bastante extrañ….- 

Raissa no alcanzó a completar la palabra, porque en ese momento la biblioteca comenzó a tornarse completamente borrosa y las estanterías a alargarse a la medida que dábamos el salto, sentí la mano de Leo cerrarse en la mía y la apreté con fuerza, el salto estaba siendo más largo de lo habitual. 

Cuando llegamos a nuestro destino sentí mucho calor, el sol quemaba en mi frente, en ninguna de las oportunidades anteriores había notado si hacía calor o frío, simplemente me preocupaba de la misión. 

- Esto no es normal- Raissa dijo, pasándose la mano por la frente – la temperatura no debería afectarnos…

- Porque en realidad no estamos aquí- completó Leo. 

- Chicos… - dije mientras le daba un ligero codazo a Leo y tocaba el hombro de Raissa- miren hacía allá.

Justo enfrente nuestro estaba la construcción más imponente que había visto en mi vida. Era un castillo enorme, probablemente medieval, con altas torres y enredaderas creciendo por las paredes, fundiéndose como parte de las paredes y apoderándose de los espacios que el tiempo había agrietado. 

- Es magnífico…- suspiró Raissa, mientras admiraba cada uno de los planos del castillo. 

- Avísenme cuando salga el dragón – trató de bromear Leo, pero se notaba por el tono de su voz que también estaba maravillado por el castillo-¿No creerán que tendremos que rescatar una princesa? ¿O sí?

- ¡No seas idiota Leo!

- Por más que quisiera ayudarte en tu fantasía de caballero andante, no creo que sea este el caso- dijo Raissa- miren la torre de la derecha- apuntó a lo alto.

- Es…- era perfectamente identificable, los espacios curvos en medio de la estructura piramidal, adornados en la punta por una cruz- un campanario. 

- Si.

Caminamos bordeando el castillo, hasta quedar frente al campanario, a la distancia vimos una muchedumbre que se apostaba frente a la iglesia, junto a muchas cámaras de televisión. 

- Parece que hay una boda- dijo Leo- y una de las glamorosas.

Cuando aparecieron los novios por la puerta de la iglesia, las campanas comenzaron a sonar. 

- ¡Las campanas!

- ¿Este es el cambio?- dijo Raissa incrédula- ¿Una boda?

En ese momento sentimos un fuerte estallido proveniente del campanario, y vimos como este se desmoronaba ante nosotros. 

Abrí los ojos al instante y me encontré de regreso en la oficina. 

- ¿Estás bien?, me dijo una voz que no había escuchado nunca. 

- Si- contesté mientras levantaba la cabeza y vi al hombre que estaba frente a mí, pero me quedé muda al instante, este hombre era prácticamente igual a Leo, salvo que tenía el cabello mucho más corto y los ojos azules, pero las facciones era prácticamente las mismas. 

- ¿Un desmayo colectivo?- preguntó mientras apuntaba a Raissa y Leo que aún estaban en el suelo. 

- Algo así- me puse de pie rápidamente para ganar una distancia de prevención-¿Quién eres y cómo entraste?

- Me alegro de que no te fíes tan rápido, aunque deberías haber reaccionado más rápido. 

En ese momento vi a Leo moverse, poner una mano sobre su cara para frotarse los ojos, al abrirlos pude ver la sorpresa en su cara, sorpresa mezclada con susto y algo más. Se puso de pie y quedó de frente al extraño, pero no lo suficientemente lejos como para reaccionar en caso de que representara un peligro, sino que a una distancia que decía que lo conocía, pero no hablaba de cercanía, más bien de respeto. 

- Padre…- dijo finalmente.

- Leonidas

- Llegaste

- Dije que vendría, pero no esperé encontrarme esta escena- 

- Han pasado cosas…

- ¿Hace cuánto que sueñan juntos?

- Esta era la primera vez- interrumpió Raissa, quien también ya había recuperado la consciencia- señor… 

- Llámame Nicholas, pero creo que es mejor que nos saltemos las presentaciones Raissa, ya que hay algo que ustedes deben saber y no sé cuánto tiempo tengamos para que les cuente toda la historia. 

- Te marcharas pronto…- dijo despacio Leo, quien no había quitado la vista del suelo. 

- No lo sé, todo depende de lo que me encuentre aquí, pero no debo interferir, eso es lo que Irene dijo. 

Raissa le contó a Nicholas todo lo que había ocurrido, él solo escucho en silencio haciendo un par de preguntas ocasionales, pero más que nada se dedicaba a escuchar, mientras que Leo seguía con la vista en el suelo. 

Era increíble lo que ambos se parecían y al mismo tiempo lo diferentes que eran, donde Leo era alegría e ironía, se notaba que Nicholas era rigidez y seriedad, personalidad completamente opuestas pero que si uno conocía a Leo lo bien que se podía conocer en unos meses, se daría cuenta que en el fondo eran iguales. 

Luego estaba el parecido físico, costaba hacerse la idea de que fueran padre e hijo, ambos se veían tan cercanos en edad, que uno podría haber pasado como el hermano menor del otro. Casos y cosas de que tu envejecimiento se retrasara por ser jugador. 

- Ya veo…- dijo una vez que terminó Raissa de contar la historia- entonces ustedes se están enfrentando a una sombra.

- ¿Sombra?- preguntamos los tres al mismo tiempo. 

- No soy la persona más adecuada para explicarles, pero si les puedo decir que una sombra es como nosotros pero al revés. 

- Sigo sin entender- dijo para nuestra sorpresa Raissa. 

- Yo tampoco tengo el concepto claro al cien por ciento, pero si sé que las sombras son quienes quieren interferir con nuestra misión.

- ¿Con el equilibrio?- pregunté.

- Si, aunque no se sorprendan si nunca habían escuchado de las sombras- dijo tratando de tranquilizarnos, o más bien de aplacar la frustración de Raissa- sólo un puñado de jugadores conocemos de su existencia- explicó- ya que sólo los que conocimos a los del castigo manejamos esta información. 

- Padre….- dijo por primera vez Leo- tu… ¿Conociste a los del castigo? 

- Si… fui testigo de gran parte de esa desgracia, aunque no he visto Angelo en años, sólo sé que estaba por Nueva Zelanda o algo así hace unos años. 

- ¿Angelo?- pregunté

- Es el nombre del guardián, supongo que te explicaron de que trata el castigo- asentí- perfecto, Leo me dijo que eras Agio, por lo que en una de esas aún no sabías- me sentí ligeramente avergonzada, tal como pasaba cada vez que alguien me recordaba mi origen. 

- ¿Pero cómo?- Preguntó Leo- yo sé que ellos se enamoraron, por eso los castigaron.

- ¿Esa no es toda la historia? ¿O me equivoco?- dijo Raissa sentada nuevamente en su sillón, parecía estar a la espera de una explicación que la satisficiera. 

- Ciertamente no, el que ellos se enamoraran puso en riesgo el equilibrio, pero lo puso en riesgo porque ellos casi fallan en su misión producto de que se enamoraron- explicó- el que se enamoraran no fue la causa, pero si un factor importante que condicionó el resultado de la misión que estaban llevando a cabo, y que nos afectó a todos. 

- ¿Su misión?, quieres explicarnos un poco más.

- Una profecía tal como la de ustedes, pero de mucha menor importancia claro está, sólo espero que esta vez logren un final feliz, ya que ellos pagaron un precio muy alto por su error. 

- ¿Qué tan caro?- pregunté

- No quieres saber.

En ese momento la puerta de la oficina se abrió y Rafael entró con tres nuevos cafés. 

Vi en cámara lenta como caía la bandeja de sus manos. 

El padre de Leo se paró de inmediato y lo quedó mirando confundido. Se miraron de frente en silencio, algo pasó por la mente de Rafael, porque me miró durante un instante, pero ese instante fue lo suficiente para que yo pudiera leer sus ojos. Terror, eso era todo lo que había en su mirada, el más profundo de los miedos.

Finalmente Nicholas dio otro paso más en su dirección y dijo. 



- Angelo…

4 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho el capítulo. Sin duda tienes potencial para esto. Te animo a seguir y que no lo dejes nunca.

    Aquí te dejo Los delirios de Pandora, para que te adentres en el jardín del Edén a tomar una taza de té. Espero que sea de tu agrado y que nos leamos pronto.

    Un beso muy grande.

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    1. Gracias Pandora!
      Me daré una vuelta por tu blog ;)
      Cariños!!!

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  2. Dios mio!! :O ¿Rafa...? Ay madre mia, que este capitulo me ha dejado muy dkskdkskd jsjdkffsk O.O Decirte que me gusto mucho y que esperare con impaciencia el próximo capitulo es decirte poco... Espero que pronto subas un nuevo capitulo *.* Besos cielo! <3

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    1. Estamos trabajando para usted =)
      Gracias Steph, hace rato que me picaban los dedos por llegar a esta parte, pero cada secreto a su tiempo jejeje.
      Con respecto al prox cap, sólo te puedo decir de que será pronto, depende cuanto me demore en editar con una mano =S.
      Cariños!!!

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