miércoles, 8 de mayo de 2013

Capítulo 21- Una Reunión




Me levanté y mientras terminaba de digerir la noticia me preparé para ir a la cafetería, la hora en la que se supone nos juntaríamos se estaba acercando y no tenía ganas de andar apurado, menos cuando el rose de las vendas era a cada momento más doloroso. 

Estaba a dos cuadras cuando sentí un golpe en el hombro, justo por sobre donde tenía uno de los tantos puntos recientes. 

- ¡Hola Leo!- escuché a Tania antes de girarme- ¡Ya sé, descubriste que no puedes vivir sin mí y vienes a visitarme!- 

- Tania…- pestañee varias veces antes de hacer click de que ella obviamente estaría ahí, ya que trabajaba con Aixza. 

- Leo... – me miró con una sonrisa maliciosa en la cara – o quizás no… podría ser que justo vinieses pasando por cerca de la cafetería…- dijo hablando para sí misma- o tal vez… 

- Tal vez…- dije casi riendo. 

- Está Rafael a esta hora sabes…- dijo cruzada de brazos mirándome divertida.

- Qué te hace pensar de que lo vengo a ver a él- di dos pasos hacia adelante. 

- Al caso es lo mismo- comenzó a avanzar a mi lado. 

- No sabes lo que dices- 

- Créeme que lo sé, él no va a dejar que chicos malos como tú se acerquen a ella. 

- ¿Y cómo sabes qué pretendo?- 

- Porque te conozco- se quedó de pie en frente mío- Tú y yo querido Leo- dijo apuntándonos mientras estábamos a un metro de la puerta - somos iguales. 

- No tanto como crees- y antes de que me contestara crucé la mampara de la cafetería. 

La escena no era muy diferente de lo que sería una cafetería corriente, con la ligera excepción de un par de ojos tras la caja que me miraron con una furia desmedida desde el momento que crucé la mampara. Yo aún no entendía como Aixza podía ser tan cercana con alguien que tenía todos los rasgos sociópatas de la vida. 

Claro que el cuadro no fue dramático en lo absoluto. Al verme parado en la puerta mirándolo de frente, Rafael olvidó que tenía la caja abierta y la cerró en un golpe de furia, dejando sus dedos atrapados en ella en un grito de dolor. 

- ¿Qué fue ese grito? – dijo Aixza caminando desde el pasillo y quedándose muda al ver a Rafael sujetando su mano sin quitar los ojos de mi rostro, ella siguió su mirada y me vio parado en la puerta, sin saber si reír o salir corriendo. 

- ¡Tiene que ser una broma!- no parecía de muy buen humor, avanzó hacia mi sin siquiera mirar a Rafael- Vamos Leo te estaba esperando. 

- Pero… - 

- Pero nada, aquí Rafael no tiene nada que decir – lo miró furiosa- ¿O no Rafael? 

- Después no te quejes….- contestó sin mirarla. 

- Te lo dije… - escuché a Tania decirme despacio a mi espalda. 

Entramos a su oficina mientras un chico de cabello negro le llevaba una bolsa con hielo a Rafael. Aixza no dijo nada hasta que estuvimos a puerta cerrada. 

- Uff, estoy destruida, ¿Quieres algo?- dijo dejándose caer en un sofá. 

- Ehmm no, no quiero darle más motivos a Rafael para que me odie- contesté. 

- No te odia…- ella no sonaba muy convencida- él es… algo sobreprotector… - alcé ambas cejas ante esa palabra- me refiero a que me cuida, no es cómo Tania piensa. 

- ¿Y cómo sería eso?- le dije con el mejor tono de sarcasmo que logré obtener. 

- No tenemos algo amoroso, si para allá va tu comentario…- 

- Entonces… 

- Entonces nada, somos amigos, y si alguien lastimara a Rafael yo también vigilaría a cada persona que se le acercara después-fijó su mirada en la ventana – Nosotros nos cuidamos…- 

Después de esa última palabra ella no giró para cambiar el tema, se quedó en silencio viendo por la ventana. No sentí dolor al caminar a su lado para ver a través de su hombro lo que ella miraba. Ella no se movió cuando se dio cuenta de mi presencia. Mi mano se movió de forma refleja a su cabello, para acariciarlo con suavidad, bajé mi cabeza a la altura de su oído e hice la pregunta que quería hacer desde que la conocí. 

- ¿Y quién te lastimó a ti?- 

Su cuerpo se tensó ante mi pregunta, tomó aire intensamente y luego lo soltó de golpe. Abrió la boca para contestar justo en el instante en que la puerta se abrió. 

- Aix hay algu…- Tania nos miró con sorpresa y luego una amplia sonrisa lleno su rostro- Ehmm parece que interrumpí, le diré que no estás. 

- ¡Espera Tania! – Aixza la detuvo- no interrumpiste nada- nos miró desconcertada- ¿Qué pasa? 

- Con que nada ah…- se mordió el labio inferior para contener otra sonrisa- hay alguien que te busca, su nombre era… ¿Racia… Russia… Rosa? 

- ¿Raissa?- dijimos Aixza y yo al mismo tiempo 

- ¡Eso mismo! 

Nos miramos y ella dio dos pasos hacia el sofá para volver a sentarse mientras Tania salía de la oficina, aun de espaldas podía sentir su sonrisa. 

*** 

Nunca entiendo estos momentos con Leo, un minuto es un idiota y al siguiente encantador, para volver a ser un idiota… 

Eso pasó apenas entró Raissa, en el momento en que ella dio un paso más allá de la puerta Leo regresó a su estado habitual. 

- Y qué nos dices pequeña maquinadora, tienes las respuestas que queremos. 

- Si, junto con tu licencia médica- dijo sin inmutarse mirándolo algo molesta- ¿Él siempre es así?- me preguntó a mí. 

- Sólo los días de semana- dijo antes de que yo pudiese decir algo – los fines de semana me vuelvo irresistible. 

- ¡Leo para!, ¿Tienes problemas de personalidad múltiple o algo así?- le indiqué a Raissa que se sentara en el sofá de dos cuerpos mientras yo me movía a una silla de madera que tenía junto a la ventana. 

- Está bien, está bien- se disculpó- pero creo que ustedes dos van a ser un equipo muy serio y alguien tiene que alegrar eso, más que mal es un juego ¿No?- nos dijo con una sonrisa de oreja a oreja algo opacada por el parche que tenía el mentón. 

- Sólo en el sentido figurado…- agregó Raissa sin una pizca de humor- aparte ¿Quién dijo que tenemos que ser un equipo? 

- Tú… - contestamos con Leo al mismo tiempo. 

- Está bien- suspiró resignada- Entonces, qué prefieren, ¿Hacemos una recopilación de los hechos o comenzamos con las maquinaciones? 

- ¡Maquinaciones!- dijimos nuevamente al unísono. 

- Eso pensé- sacó de su bolso una libreta de color rojo y la abrió en lo que parecía ser una lista- Primero hay que hacer las preguntas obvias. 

- Dispara- dijo Leo 

- ¿Quiénes sabían que estarían en el museo? 

- No lo comenté- respondió él. 

- Nadie- dije de inmediato. 

- ¿Seguros? – preguntó mirando por sobre la libreta. 

- Ehm, si, no le dije a nadie…- ya no estaba muy convencida. 

- ¿Ni siquiera a Rafael? – preguntó Leo, a lo que lo miré de inmediato para descubrir que su rostro de burla había desaparecido por completo, él me miraba tan fijamente que podría haber dibujado una línea entre nuestros ojos- él parece saber siempre donde estás, o al menos quiere saberlo. 

- ¿Qué estas insinuando?- 

- No es lo que insinúo, sino lo que no nos estás diciendo- cambió su mirada a Raissa ahora- su amigo es algo… controlador. 

- ¿Controlador? – dijo ella dejando su mirada en la libreta. 

- Posesivo creo que es la palabra correcta, la llama siempre para saber qué hace y con quien está. 

En ese momento recordé algo que había abandonado mi mente por completo y al parecer ellos lo notaron de inmediato. 

- ¿Qué no nos estás diciendo pequeña saltamontes? 

- No es nada- dije de inmediato- no es cómo que le haya dicho a alguien que pretendía colarme a media noche en un museo. 

- ¿Sin embargo?- Raissa ya había dejado de lado la libreta y pude sentir como su atención se enfocaba completamente en mí, yo tenía mi propio debate interno, no sabía si decirles o no lo que acababa de recordar, lo hice de todas formas. 

- Fue ayer en la mañana… 

<< Estábamos ordenando las cajas de nuevos cafés y unas mezclas para muffins que acaban de llegar, por estábamos me refiero a Rafael, Tania, Javier y yo. Tania como de costumbre empezó a buscar una forma de hacernos pelear a Rafael y a mí, lo que estaba siendo algo ya no tan difícil, sólo mencionaba a…-me contuve de decirles el nombre, porque Leo ya me escuchaba con los ojos brillosos y una mueca de satisfacción, no quería aumentar más su ego- quiero decir hacía un par de comentarios mal enfocados y magia, Rafael estallaba. 

Entonces ella dijo “Aix, ¿Qué vas a hacer hoy?, ¿Te parece ir al cine?” cuando le dije que tenía planes, Rafael dijo de inmediato “Déjame adivinar con quien...” en su tono más sarcástico. 

Ya sé que eso no dice nada, pero dos segundos después Javier añadió “Si tienes una cita, y como a ti te gusta la fotografía, supe que hay una exposición muy buena en el museo de Bellas Artes”, yo les dije lo más enfática que pude de que no tenía una cita, pero Rafael se comenzó a poner más antipático a cada segundo, dando ideas ridículas, como que podría llevarlo a las catacumbas del museo y perdernos por ahí, que era la perfecta ocasión para que me compararan con una obra de arte, y un montón de tonteras así. 

Luego Tania me dijo “Podrían ir de noche, pedir que les hagan un tour exclusivo, como pasa en el cementerio, de hecho mejor vayan al cementerio, tengo un amigo que mata por las cosas sobrenaturales, si te portas mal te lo presento… a no, ¡Ya lo conoces!” cuando yo no le dije nada de vuelta, ni negué de quien se trataba con quien me juntaría, la cara de Rafael se congeló, me miraba como si quisiera sacarme la piel y leer lo que estaba pasando por mi cabeza, seguramente se estaba pasando mil películas por la cabeza, pero no pude terminar de leer su expresión porque Javier dejó caer una caja con azúcar por lo que nos tuvimos que poner a limpiar de inmediato, y la conversación murió ahí, aunque me dio la impresión de que Javier dejó caer el azúcar a propósito para desviar nuestra atención y que no peleásemos. >> 

- Bien, eso no nos dice mucho…- dijo Raissa una vez que terminé 

- ¿Cómo que no dice mucho?, ¡Dice justo lo que necesitábamos!- respondió Leo exaltado. 

- No, podría haber sido cualquiera de los tres, no necesariamente Rafael- explicó Raissa, lo que no era tan bueno tampoco, no me gustaba desconfiar de mis amigos. 

- ¿Y por qué tenemos que sospechar de la gente que me conoce?- añadí- ¿Por qué no alguien relacionado con Leo? 

- Porque yo no le dije a nadie donde estaría esa noche pequeña. 

- En teoría Aixza tampoco lo hizo, sólo estuvo en una situación donde se mencionó el museo- dijo Raissa. 

- ¡Viste!, no creo que eso sea motivo para crucificar a mis amigos ¿O sí? 

- Pero Rafael ya ha mostrado rasgos lo suficientemente psicópatas como para no sospechar de él, ¿No crees? 

- Y que quieres que haga- me puse de pie- quieres que le pregunte ¡Ey Rafael! ¿Por casualidad tú no eres una especie de motociclista que me ha estado persiguiendo para matarme? 

- ¡Perfecto!, vamos a preguntarle ahora mismo- 

- Leo para, de verdad- me senté de nuevo. 

- ¡Pero por qué!- dijo casi gritando de vuelta- ¡Te apuesto que está al otro lado de la puerta escuchando nuestra conversación! 

Como si fuera mentira, en ese momento los tres nos quedamos en silencio absoluto y escuchamos un pequeño golpe al otro lado de la puerta, Raissa se levantó de inmediato y corrió a abrir la puerta, con Leo nos miramos angustiados, él podía perfectamente adivinar lo que estaba pasando por mi cabeza, una cosa era el odio inmediato que apareció entre ellos dos y cómo ambos trataban de disminuir y hacer ver mal al otro cuando estaban conmigo, y otra muy diferente era decir que mi mejor amigo es un loco psicópata capaz de matarme. 

Raissa abrió la puerta de un golpe y los tres nos quedamos helados al ver quien estaba al otro lado de la puerta, Leo trató de levantarse para sólo volver a caer al sillón y yo me atraganté con el dulce que estaba comiendo. 

Javier nos miró con el ceño fruncido, mientras entraba a la oficina con una bandeja, dejó los tres cafés encima de la mesa de centro y puso una galleta en el platillo de cada uno, cómo nadie dijo nada dejó también el endulzante y el azúcar junto a una pequeña tetera que parecía tener leche en ella. 

Puso la vista en cada uno de nosotros y absolutamente ninguno fue capaz de decir algo, sólo lo mirábamos como si fuera un marciano. Él dio tres pasos hacia atrás y cerró la puerta despacio sin decir una palabra. 

Raissa nos miró y comenzó a morderse los labios por dentro, yo la miré y me di cuenta de que estaba haciendo exactamente lo mismo, cuando giré la cabeza Leo también se mordía los labios. Un segundo después los tres estallamos en carcajadas. 

- Creo que estamos algo nerviosos- dijo Raissa una vez que paró de reírse. 

- Miren la reina de Hielo sabe reír- dijo leo una vez que su propia risa acabó. 

- Me conoces hace dos minutos y ya tengo un apodo, me siento honrada. 

- Siempre puedes darle una palmada en la espalda para que se calle- le dije- apuesto a que le achuntas a un parche- Raissa me miró y comenzó a reírse de nuevo, llegando al punto de llorar de la risa. 

- ¡Ey!.- Leo inclinó su cuerpo hacia atrás para ganar un poco de distancia entre nosotros – lamento informarles de que si me golpean, no pienso contarles algo que creo les puede interesar. 

- ¿Y que sería?- dijo Raissa secándose una lágrima. 

- Hoy recibí una llamada algo angustiante. 

- ¿Cómo?- ambas lo miramos extrañadas de que cambiara de tema tan rápido. 

- No se asusten, por angustiante me refería a que para mí fue angustiante- añadió sonriendo al vernos. 

- Mírenlo, el chico duro se asusta- Raissa dijo su primer broma en serio desde que la conocíamos, es decir, menos de 24 horas. 

- Estoy hablando en serio Raissa- dijo Leo a lo que ella se quedó quieta. 

- ¿Llamada de quién?- pregunté. 

- Mi padre… 

- ¿Ya, y…?- dije pidiendo algo más de detalles. 

- Ustedes no conocen como es la relación con mi padre, él es algo…. Distante 

- Cómo la mayoría de los padres jugadores- dijo Raissa con un rostro tan serio que las carcajadas perfectamente podrían haber ocurrido horas atrás. 

- Expláyense- 

- Con mi padre no hablo a menos que sea algo extremadamente urgente, y eso ocurre una vez cada 5 meses. 

- Yo con mi madre no hablo hace 4 meses y no la veo hace 2 años. 

- ¿Es una regla?- más reglas que no conocía… genial. 

- No, sólo es algo que se da- dijo Leo- es peligrosa mucha interacción entre jugadores, Alicia me decía que mientras más tiempo pasan juntos dos jugadores activos, más difícil es mantener el equilibrio. 

- Entonces quizá por eso nos está pasando lo que nos pasa a nosotros –les dije. 

- No, lo nuestro es algo diferente- contestó Raissa. 

- ¿Por qué? 

- Porque para nosotros es algo que estaba escrito desde hace miles de años, la interacción entre padres e hijos es diferente, pero no sé por qué se da que siempre es distante. 

- Ok, pero ¿Qué es lo especial de esta llamada?- 

- Yo le comenté de la desaparición de Alicia y él de inmediato me preguntó si había tenido otro tipo de eventos, eventos como cuales se preguntarán ustedes, bueno la primera pregunta que él me hizo fue si me habían tendido una trampa. 

- ¿En serio? 

- Sí, pero eso no es lo más importante 

- Cómo no, tu padre seguramente tenía antecedentes de algo parecido- dijo Raissa emocionada. 

- Te refieres a que quizá no somos los de la profecía- pregunté 

- No, me refiero a que quizá esto no es primera vez que pasa- dijo ella- de que somos los de la profecía estoy completamente segura. 

- Entonces… 

- No sé, pero continúa, ¿Qué es lo más importante? 

- Él me dijo que quizá tú…- me apuntó- podrías ser una sombra… 

- ¿Una qué? 

- Una sombra… 

- Y eso a que se refiere 

- No lo sé… 

- A mí no me miren- dijo Raissa- en esto estoy tan en la sombra, por redundante que suene, como ustedes. 

- No le preguntaste por información adicional 

- No, pero ustedes podrán hacerlo cuando lo vean 

- ¿Cómo?- dijimos ambas. 

- Eso, lo peor de todo, es que me dio a entender de que vendría para acá… 

- ¿Crees que está asustado?- dijo Raissa tomando de nuevo su libreta roja. 

- No sé qué creer, la última vez que mi padre corrió para verme fue cuando nací. 

Los tres nos quedamos nuevamente en silencio, ya estaba siendo incómodo que cada vez que pasara algo extraño nos quedásemos congelados, pero no había otra opción, ver a Leo tan serio y Raissa compartir la expresión me preocupó un poco. 

- Y que hacemos entonces- les pregunté. 

- Nada, creo que lo más coherente es esperar a que llegue, ¿Tienes alguna idea de cuándo será eso? 

- La verdad es que no. 

- Entonces nos juntaremos nuevamente cuando eso pase- dijo ella y se levantó. 

Ambos salieron de la oficina en silencio, yo no quería tener que lidiar con las burlas de Tania, y más aun no quería verle la cara a Rafael, ya tenerlo dentro de la lista de sospechosos no era muy bueno y verlo con la cara habitual de furia no me llamaba mucho más la atención. 

Me tiré sobre el sillón de dos cuerpos y comencé a mirar al techo, no quería tener que pensar, pero no era muy sencillo que digamos, a cada minuto aparecían nuevas cosas en mi vida y no estaba segura de querer lidiar con todo ahora. Y lo peor de todo es que la persona en la que más confiaba estaba convertida en un completo extraño. 

Comenzó a oscurecer y mi cabeza comenzó a recordar las pocas historias que mi padre me había contado sobre mi madre, cuando Leo y Raissa se quejaban de una relación distante con sus padres, lo único que quería decirles era de que ellos al menos tenían un padre jugador que los guiara, no como yo, que había vivido alejada de ese mundo toda mi vida. 

Mis ojos comenzaron a cerrarse y me dejé llevar por el sueño, estaba tan cansada mentalmente que la fantasía era mucho más llamativa que mi realidad. 

Perdí la noción de donde estaba hasta que vi la superficie esponjosa definirse mejor, el viento húmedo y puro acariciar mi nariz y la banca aparecer de la nada. 

Estaba en mi limbo. 

Caminé en medio de la nube tratando de entender que estaba pasando, no me atreví a gritar su nombre para no romper el momento y volver a aparecer en mi oficina. 

Escuché como la niebla comenzaba a definirse mejor, hasta que apareció caminando lentamente y con esos ojos verde topacio llenos de angustia. 

Corrí hacia él y lo abracé con fuerza, había sido demasiado tiempo sin tener noticias suyas, habían pasado demasiadas cosas desde la última vez que lo vi, habían tantas preguntas de las que sólo con su respuesta me quedaría tranquila. 

Él me abrazó de vuelta tan fuertemente que supe que la desaparición no había sido una prueba ni nada, pero el abrazo no duró más de 5 segundos. Se separó rápidamente y tomó mi cara entre sus manos. 

- No tengo mucho tiempo…

1 comentario:

  1. Finalmente has publicado el nuevo capítulo. Aunque la historia esté muy bien deberías ser un poco más constante

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