martes, 23 de abril de 2013

Capítulo 20 - Una profecía

Conocer a Raissa fue una experiencia reconfortante, seguía dándome esperanza en la existencia de un equilibrio, esperanza que estaba algo perdida, no podía parar de pensar que las casas estaban jugando con nosotros, poniéndonos a prueba de alguna retorcida manera, pero de todas las hipótesis que corrían por mi cabeza esa era la menos plausible. Las Casas no sacrificarían alfiles, somos cada vez menos, casi una especie en extinción. 



Comencé a limpiar mis heridas de forma apropiada, mientras recodaba algo que quedó suelto antes de dejar el museo. 


- ¿Raissa?

- ¿Sí?- contestó mientras escaneaba las imágenes obtenidas de las cámaras.

- Dejaste algo inconcluso en el museo…- Aixza se asomó por sobre el refrigerador al escuchar mi comentario, atenta a lo que saliera de mi boca. Había algo en la forma que se estaba comportando desde que apareció Raissa… 

- ¿De verdad no lo notaste?, pensé que la novata era Alexandra solamente. 

- ¡Oye!- alegó ella mientras sacaba una rebanada de pan y le agregaba mermelada. 

- Lo lamento, es que al poder oler a Leonidas asumí que tenía al menos 5 años de experiencia- dijo disculpándose, sin que sonara honesta en lo absoluto. 

- Tan lejos no estás- contesté- pero aún así no entiendo a que te refieres, o quizá hay algo que se me está olvidando- 

- Gira tu cabeza y ve por la ventana- hice como me ordenó- ¿Qué ves? 

Incliné la cabeza y miré hacia abajo, noté de inmediato como ellas se acercaban hacia la ventana y observaban conmigo, traté de ver que estaba mirando Raissa y me di cuenta de que ella no miraba hacia abajo como nosotros lo hacíamos, sino que contemplaba el cielo, un cielo nocturno iluminado por las estrellas, que se veían más grandes y resplandecientes que nunca a causa de que no había luna. 

No había luna… 

- ¡Es la luna nueva!- grité en asombro 

- ¡Exacto!- me contestó con los ojos brillantes- ¡Entonces lo sabes! 

- ¿Pero tú crees que somos nosotros?- no podía ser cierto… 

- Estoy casi segura, ¡Todo coincide! 

- Tienes razón, después de todos estos años por fin sé que signi….- 

- ¡Un momento ustedes dos!- Aixza nos interrumpió, sonaba algo molesta, ¿Cómo podía molestarse ahora?, ¡Justo ahora!, ¡Que era el mejor día de nuestras vidas!


- ¿Qué pasa?- Raissa la miraba como si fuera un marciano, no estaban congeniando muy bien… 


- ¡Esto tiene que parar! 

- ¿Qué?- dijimos a coro 

- ¡Esto!- gesticuló haciendo referencia al momento- Estoy aburrida de ser la única que nunca entiende nada, ¡O contextualizan o los dejo solos!- dijo furiosa 

- Disculpa… - Me sorprendió escuchar a Raissa sonar amable con ella- No estoy acostumbrada a tratar con Agios, es más no estoy muy acostumbrada a compartir con jugadores. 

- ¡Pero yo soy Agio!, y un Agio con nulo entrenamiento por lo demás, así que ya que veo que estamos atorados los tres, ¡Más les vale que me expliquen!- 

Los dos nos quedamos pasmados, sabía que ella tenía su genio, pero me paralizó un poco sentir la rabia contenida que nos estaba mostrando. Siendo Aima nunca me ha faltado información, crecí con el conocimiento de todo lo que tiene que ver con nuestra misión, mi padre me contó de las viejas historias, los viejos ritos, los tabúes… todo. Desde que conocí a Aixza, nunca me había parado a pensar en cuanta oscuridad viven los nacidos del perdón, cómo sus victorias a veces valen el doble, si es que no el triple, de lo que nosotros somos capaces, cómo cada misión implica un nuevo descubrimiento de esta vida que tiene más secretos que verdades. 

- “En la noche sin luna, la protección de fuerza y sabiduría, iniciará su camino…”- Raissa suspiró al escucharme decir el fragmento conocido la única profecía 

- ¿Qué es eso?- Aixza comenzó a mover el pie derecho de forma nerviosa, claramente no complacida por lo que había escuchado. 

- Lo que Leónidas dijo recién – 

- ¡Alto!- la interrumpí, lo que me hizo merecedor de una mirada de odio por parte de ambas- Tienes que parar de decirnos por nuestros nombres largos, ella es Aixza y yo soy Leo, ¿De acuerdo?- lo anterior creo que molestó más aun a Aixza. 

- Está bien, lo que Leo dijo recién- corrigió- es una antigua profecía que existe, una que se relaciona con un elegido capaz de restaurar el equilibrio. 

- Creí que esa era la misión completa, ¿O no? 

- Sí, pero por eso es una profecía – interferí- ninguna profecía se debe interpretar de forma textual, el balance en el mundo debe ser controlado, esa es una tarea constante y que se lleva a cabo desde tiempos inmemoriales, esto se refiere a otro tipo de equilibrio. 

- ¿A qué? 

- Eso no lo sabemos…- dijo Raissa- pero esto es algo que si sabemos- nos miró directamente, pasando de uno al otro rápidamente, luego inhaló y agregó- lo que sí sabemos, es que se trata de nosotros. 

- ¿Cómo puedes saber eso?- dijo poniéndose de pie- ¡Cómo sabes que habla de tres personas! 

- Hay que interpretarla- agregué- Tú eres la protección, yo la fuerza y Raissa la sabiduría, y ve por la ventana a ver si encuentras una luna. 

Al escuchar mi sarcasmo, me miró con furia y salió al balcón, no movió la mirada cuando pasó a mi lado para abrir el ventanal. 

*** 

Necesitaba un poco de aire, no podía entender que era lo que me pasaba, tenía tanta frustración por no tener idea, estaba tan cansada y una tercera sensación que no logré identificar. Todo eso a la interpretación completa de lo que me acababan de decir. 

El ventanal se abrió de nuevo y escuché como Raissa se apoyaba en la baranda junto a mí, no la miré de vuelta, estaba más concentrada en las conclusiones que mi cabeza estaba sacando, sólo necesitaba un par de pistas más para poder armar el puzle. 

- No te agrado- no fue una pregunta- no te culpo, no soy muy sociable que digamos 

- No es eso- contesté- no puedo decir eso sin conocerte, pero esto es muy frustrante- 

- Entiendo- sostuvo su respiración por un momento- no… - se corrigió- no lo entiendo, porque no lo he vivido, nuestras crianzas son diferentes, pero vamos a ser un equipo y tendremos que convivir bastante- 

- ¿Hace cuanto te pasó a ti?- pregunté girándome hacia ella. 

- ¿Qué cosa?- dijo frunciendo el ceño, pareció sorprenderla mi pregunta 

- Tu guardián…- agregué- ¿Hace cuanto que despareció? 

- ¿Cómo lo sabes? 

- Eres planeadora, se supone que deberías ser más lista que yo- se descolocó ante mi comentario, vi como mordía su labio superior al no tener una respuesta- los hechos hablan por sí solos, mi guardián desaparece yo caigo una trampa, de la cual Leo llega mi rescate producto de un sueño enviado por alguien que no era su guardián ya que el suyo había desaparecido, y luego nosotros estamos en peligro y apareces tú de la nada, con un botiquín lleno de los implementos necesarios para una emergencia como esta, yo no diría que son meramente coincidencias, debe haber algún patrón ¿No crees?- ella levantó la vista hacia mí sin relajar la frente. 

- Hace poco más de tres meses – dijo en un susurro 

- Casi lo mismo que Alicia…- Leo nos hizo saltar, ninguna notó cómo había trasladado su silla al balcón- ¿Caíste en una trampa también? 

- No, simplemente dejó de comunicarse. Hasta que un día soñé con él y me dijo que no creyera en nada de lo que soñara…- 

- Pero si te dijo eso… ¿Por qué hiciste caso del mensaje para rescatarnos? 

- Porque no parecía una misión, parecía más un llamada de auxilio- dio un paso hacia atrás y cruzó el ventanal de nuevo, en dirección a la sala de estar- en realidad no tuve mucho tiempo para analizarlo, lo soñé sólo una hora antes de encontrármelos a ustedes. 

- Esto es demasiado extraño…- Leo levantó una mano para guardar un mechón de cabello en su oreja, cuando su rostro se comprimió en una mueca de dolor. 

- Te duele…- no le pregunté- 

- Sólo un poco- dijo- como si un Poni me hubiese pateado, ¡Un caballo sería terrible! 

- No te hagas el gracioso- Raissa lo retó 

- No lo está haciendo- dije girándome hacia el nuevamente- de verdad debe dolerte, ¡Ese chiste fue malísimo!, creo que deberíamos llevarte al hospital. 

- No, no confío en los hospitales- Leo casi saltó, lo que hizo que gimiera de dolor nuevamente- me dan nervio y huelen extraño, ¡Definitivamente los odio!. 

- Hombre rudo por lo que veo- dijo Raisa irónicamente, tuve que esforzarme por disimular una sonrisa- ¿Y entonces qué pretendes que hagamos?- preguntó acercándole una almohada al respaldo de la silla. 

- Tengo un amigo que estudia medicina, lo llamaré y le diré que venga. 

- ¿Y cómo le piensas explicar tu estado?- le dije sarcásticamente. 

- Já, créeme pequeña saltamontes, de que me ha visto peor- sacó su teléfono del bolsillo y antes de marcar nos dijo- estamos todos cansados, creo que mejor hablemos mañana con la cabeza despejada y el cuerpo descansado. 

- Me parece razonable- Raissa contestó 

- Reunámonos mañana a las 4 en mi cafetería- 

- Ok- contestó Leo apuntando hacia la salida y tomando el teléfono nuevamente. 

- ¿Cafetería? – me preguntó Raissa mientras caminábamos hacia la salida. 

- Te doy la dirección en el camino, ¿Me llevas a mi departamento? 

Lo último que escuchamos mientras dejábamos el departamento de Leo fue un “Aló, ¿Luciano?...”

**** 

Decir que un camión me había pasado por encima, habría sido poco, me sentía como si una ballena me hubiese usado de almohada y luego de cojín. Me dolía todo el cuerpo, Luciano había sido menos que cariñoso al momento de tratarme. 

- ¿Pero dónde te peleaste hombre?- me preguntaba mientras cosía uno que otro corte- con este ya van 15 puntos, y aún me quedan bastantes más, así que o me dices que pasó o esto puede ser muuuuy largo. 

- ¡Wooooo Wooo!, ¡Contrólate hombre!- le reclamé mientras desinfectaba una nueva herida- Ya sabes, lo de siempre, pero esta vez era el marido. 

- ¿Cuál es tu afán de involucrarte con mujeres que tienen pareja?, ¡Esto tiene que parar!- 

- Pero cuál es la gracia de una vida tranquila- le dije soltando una risa burlesca- tendré más cuidado la próxima vez- dije elevando las cejas- ¡Aaaa!- me golpeó el hombro- No tienes por qué seguir golpeándome, créeme alguien a hizo muy bien el trabajo. 

- Algún día tendrás que madurar, tu carita de niño no va a durar para siempre y las mujeres van a comenzar a pedirte más compromisos que un paseo a tu departamento- 

Ehmm si, si va a durar, al menos por otros 20 años quise decirle, pero hay cosas que no se pueden contar, incluso a tu mejor amigo de los últimos 15 años. 

No dejo de apenarme al pensar que tendré que dejar de ver a Luciano en unos años, cuando comience a ser más notorio que yo no envejezco. 

Me levanté al mediodía siguiente con una venda en cada parte visible de mi anatomía y un dolor de cabeza digno de la mejor noche de fiesta. Mi cuerpo sólo aguantó una sopa y uno que otro bocado de pan antes de caer cómo yunque a la cama nuevamente. 

Me despertó el teléfono a las dos horas. 

- ¿Aló?- dije somnoliento 

- ¿Qué novedades tienes? 

Me senté de inmediato al sonido de esa voz, sólo una persona me hablaría tan formal como lo hizo la voz al otro lado de la línea. 

- Padre. 

- Leónidas- contestó secamente- no es hora de estar durmiendo. 

- Lo es si te estás recuperando de una paliza. 

- ¿Fiesta? 

- Ojalá… 

Y le conté todo lo que había pasado, el extraño limbo, el mensaje en el museo, la trampa que no nos resultó, le conté sobre Raissa, su aparición y el hecho de que ella tampoco tenía Guardián, cómo nos rescató producto de un mensaje, de la misma forma en la que yo había rescatado a Aixza semanas atrás, y finalmente, le conté sobre la profecía y nuestra sospecha de que éramos nosotros de quienes hablaba. Él se dedicó a escucharme en silencio, sólo para hacer preguntas ocasionales. 

- ¿Tú qué crees?- le pregunté una vez que terminé de hablar. 

- Que ella está en lo cierto- me dijo - la profecía es acerca de ustedes. 

- ¿Pero qué significa? 

- Ya conoces mi respuesta- 

- Si…- 

- En cuanto a los peligros que están pasando… no creo que sea una prueba de las casas, cuando llegue allá te cuento los detalles, no es seguro por teléfono. 

- ¡Padre! 

No me dejó terminar de entender lo que dijo, ¿Pensaba venir?

1 comentario:

  1. Pinta bien, yo tambien estoy haciendo una novela:
    http://elcofredelassonrisasperdidas.blogspot.com.es/

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