domingo, 14 de abril de 2013

Capítulo 19 - Otro Encuentro



Pese a que Leo me repetía una y otra vez que sólo tenía un par de golpes y que la sangre que lo cubría no era casi toda suya, no lo dejé levantarse hasta estar segura de que no había nada grave. 

En la azotea no había nada que me indicara que el motociclista nos esperaba afuera y parte de mi instinto me decía que no iba a volver. 

Guardé las dagas en el pantalón y tomé el brazo de Leo, para ser un hombre de tamaño relativamente grande, sin parecer un oso, era bastante liviano. No quise preguntarle de inmediato que había pasado, cómo fue que terminó lleno de sangre, qué pasó entre ellos antes de que yo llegara, pero más que nada quería saber que había pasado después de que yo llegué…

Lo tomé de lo que le quedaba de camisa, y avanzamos hasta la puerta de la azotea, estaba tratando de adivinar cómo fue que su chaqueta terminó a cinco metros de distancia cubierta de pintura y la camisa hecha jirones dejándolo semi desnudo, cuando mis instintos se activaron nuevamente, Leo también debe haberlo notado, porque sentí como se tensó a mi lado. Nos acomodamos cada uno a un costado de la puerta y escuchamos unos pasos acercase por la escalera. 

Había algo diferente esta vez, los pasos era más ligeros, menos toscos que hace unos minutos, cuando el motociclista salió huyendo cojeando a toda prisa, estos parecían casi musicales. 

Leo me miró con una mano desnuda a dos centímetros de la puerta y la otra sosteniendo la Katana. Yo tomé con más fuerza que nunca a Rómulo y Remo, prácticamente segura de que los necesitaría nuevamente, lo que hubiese sido que había hecho un rato atrás, no creía ser capaz de repetirlo. 

El sonido de las calles quedo totalmente relegado a segundo lugar para mis sentidos, sólo existían los pasos que se avecinaban lentamente. 


Tap, tap, tap… 


Vi la mirada llena de angustia en la cara de Leo, estaba muy débil, si algo llegaba a pasar la responsabilidad recaería en mi, era mi obligación protegerlo, él no tenía la energía suficiente para un segundo round con el motociclista, ni con nadie más, con mucho esfuerzo era capaz de mantenerse en pie, y probablemente eso no duraría mucho. 

Los pasos comenzaban a disminuir en velocidad. 


Tap, Tap… 


Tap, Tap… 

Tap. 


La manilla comenzó a girar y el chirrido metálico de la puerta retumbó en mis oídos, lentamente la puerta comenzó a abrirse… 

Y se detuvo. 

El espacio en que la puerta se abrió no era el suficiente como para que una daga la atravesara, ni como para hacer algo sin delatarnos, pese a que ya no existía ningún sonido que indicara la presencia de alguien más. 

Todo el momento estaba congelado. 

Miré a Leo nuevamente, en búsqueda de una señal, algo que me diese una pista de lo que se suponía teníamos que hacer ahora, pero él se veía en otro mundo, con una gota cayendo lentamente por su mejilla y su nariz contrayéndose de la misma forma que uno olfatea buscando esencias, sus ojos llenos de duda no me miraban directamente a mí, miraban el cielo y él olfateaba. 

Miraba… 

Y olfateaba… 

Pensé en tronar los dedos para traerlo de regreso al presente, pero una voz me interrumpió. 

- ¿Ya te convenciste de que no soy un peligro? 

Una voz de mujer sonó detrás de la puerta, era ronca, grave, ese tipo de timbres que tienen las mujeres que no son muy asiduas a las bromas, profunda pero femenina. Leo relajó la postura y sin soltar la Katana le contestó. 

- ¿Quién eres?- dijo apoyando la mano sobre la pared, listo para abrir o cerrar por completo la puerta, so peligro de quedarnos de verdad atrapados. 

- Me llamo Raissa- no había nada de duda en su voz- al igual que ustedes soy un alfil. 

- Pruébalo- me escuché decir sin pensarlo. 

Empujó la puerta y la vi por completo. Vestía unas botas altas negras, jeans a juego, oscuros pero no negros, una chaqueta de cuero que combinaba con las botas y abajo una blusa de puntos negros y blancos, acompañado de una pañoleta negra. 

Cuando llegue a su cara me estremecí… 

Sus ojos… sus ojos eran como la miel, luminosos y con toques verdes, tan parecidos, tan similares que no pude evitar dejar caer mis dagas sin que los ojos se me llenasen de lágrimas. 

- Giles…- dije en un sollozo. 

Leo saltó con el sonido de las dagas en el suelo y cojeó de prisa a mi lado, tomando mi rostro entre sus manos hizo que lo mirase directamente a los ojos, pese a que yo realmente no podía enfocar, sólo podía pensar en la última vez que vi esos ojos mirarme con angustia para desaparecer de un segundo a otro. 

- Aixza, ella no puede ser… - la miró nuevamente- pensé que Giles era hombre. 

- Ya dije que mi nombre es Raissa- repitió ella- ¿Quién es Giles? 

- Su Guardián- contestó Leo sin quitar sus manos de mi rostro, yo no podía emitir sonidos, no era capaz de moverme pero tomé un poco de aire y me uní a la conversación. 

- Tienes los mismos ojos…- no, no eran los mismos- parecidos a decir verdad, demasiado parecidos… 

- Entiendo…- ella nos miró a ambos con detención- les traje algo- dijo y se giró para tomar algo de su espalda. 

- No te muevas- Leo volvía a apuntarla con la Katana. 

- Baja la Katana, no tienes suficiente energía para vencerme- contestó a su amenaza sin inmutarse- y aunque la tuvieras no podrías conmigo. 

- ¿Quieres apostar? – Leo no aflojaba y levantó el brazo para tener un mejor ángulo de su cuello. 

- Dale una oportunidad- algo en ella me daba confianza, más allá de la similitud de sus ojos con los de Giles 

- Gracias- se giró sacando del bolso que cargaba una pequeña caja plástica y la arrojó hacia Leo- creo que necesitas esto. 

Leo la tomó y la inspeccionó aún con desconfianza, levantó la cabeza mientras abría la caja. 

- ¿Cómo supiste?- sacó lo que parecía ser alcohol y un poco de algodón. 

- Te lo dije, soy un alfil - se acercó y tomó el botiquín, esta vez Leo no dijo nada, a lo que ella entendió como una petición de información adicional – soñé con esto… ¿Te suena familiar? 

- Así fue la otra vez… - agregué sin darme cuenta, al recordar otro evento similar. 

- ¿Cómo? – por primera vez ella me tomó real atención 

- Así nos conocimos nosotros- me acerqué y le ayudé a desinfectar las heridas de Leo, que si bien era bastante feas, no parecía del tipo que deja marcas permanentes- me rescató en una misión que resultó ser una trampa. 

- Y eso lo soñé también…- dijo finalmente, y nos quitó la gasa a ambas – creo que puedo sólo, ésta no es precisamente la escena que tenía en mente cuando me imaginaba a dos lindas chicas jugando a las enfermeras conmigo- 

- ¿Perdón?- Raissa lo miró espantada. 

- Déjalo- lo miré enfadada- Leo tiene un sentido del humor algo extraño- que Leo hubiese comenzado a bromear me relajó, eso significaba de que ya confiaba en ella. 

- Ehmm ok- nos miró como si fuéramos unos niños- entonces me dices que él te rescató. 

- Si… 

- Y ahora yo vengo con ustedes en una situación similar 

- ¿No habíamos aclarado eso ya?- dijo Leo mientras hacía caras de dolor al terminar de desinfectar un magullón en el brazo. 

Ella se quedó en silencio, había algo en su mirada que me llamaba la atención, parecía estar analizando todo lo que pasaba a cada momento, procesando cada instante y evaluando cada movimiento. 

- Eres planeadora…- su mirada se modificó al instante y sonrió ligeramente 

- ¿Es muy obvio? 

- Eres diferente, con Leo somos… – ahí me di cuenta que nadie se había presentado – Perdón, él es Leónidas y yo soy Aixza. 

- Ya me has visto semi desnudo, creo que puedes decirme Leo – dijo cerrándose lo que le quedaba de camisa y después el muy idiota le guiñó el ojo. 

- ¿Aixza?, ese nombre no lo había escuchado antes 

- Sigue olvidándolo- Leo objetó – ese no es su nombre, es más bien un apodo 

- Lo lamento, no estoy muy acostumbrada, hace poco me enteré que mi nombre real es Alexandra- ella me seguía mirando intrigada, y de la nada comenzó a olfatear de la misma forma en que Leo había hecho unos minutos atrás 

- Déjame adivinar, tampoco puedes olerla – Leo se adelantó. 

- Exacto, en cambio a ti te puedo oler perfectamente, campo y flores al viento, o me equivoco- los miré como si fueran extraterrestres, para mi Leo olía a agua y menta, cuando no estaba cubierto de sangre por supuesto. 

- Sólo tiene unos meses, su guardián desapareció antes de darle la apropiada instrucción. 

- ¿Instrucción? ¿Ella…?- terminó la pregunta sólo con los ojos y cuando Leo no dijo nada los desvió hacia mí. 

- Soy Agio… - dije algo avergonzada, su seguridad me dejaba convencida de que era Aima, pero en vez de mirarme con cara de pena, hizo algo que me sorprendió, nos dedicó una enorme sonrisa y sus ojos comenzaron a brillar tan intensamente que incluso en la completa oscuridad podría haberlos visto. 

- ¡Perfecto! 

- ¿Perfecto? – Leo la miraba con la mejor cara de duda que los moretones le permitían. 

- ¡Somos nosotros! 

- ¿¡Qué cosa!?- 

- ¿¡Quienes!?- Leo y yo gritamos casi al unísono. 

- Puedes detenerte un segundo y explicar que está pasando- demandé, ella parecía en otro planeta, nada quedaba de la chica calmada de hace un minuto. 

- Miren hacia el cielo 

- Ehmm… - nosotros miramos al mismo tiempo, pero al menos yo no vi nada diferente que las otras noches, estrellas y luces. 

- ¿Lo ven? 

- De verdad no estoy entendiendo nada, y estoy demasiado cansado como para interpretar estrellas- Leo dejó de mirar y apoyó la espalda contra la pared visiblemente exhausto 

- Tienes razón esto puede esperar- dijo recuperando la compostura- mejor te llevamos a otra parte y les explico luego, además necesito averiguar muchas cosas más antes de asegurarlo. 

- ¡Puedes dejar de hablar como si nosotros supiéramos que estás diciendo!- 

- Deja que no diga nada, mientras salgamos de aquí- Leo me interrumpió- señorita sabelotodo, ¿Puede indicarnos si es seguro salir? 

- Mira tú, no te habría visto como un conocedor de nombres- le contestó Raissa 

- Para que te vayas acostumbrando, soy una caja de sorpresas- dijo Leo guiñándole un ojo. 

Me molestaba que ambos supieran más que yo, cuando ya estaba llegando a un punto en que con Leo teníamos casi la misma información, o al menos muy similar, llega Raissa y lleva la balanza al otro extremo. Pero más que nada me molestó la risa de Raissa cuando él hizo eso… 

- Cuando llegue no vi a nadie en el camino, por lo que no deberíamos tener problemas en salir – se paró a un lado de Leo ofreciéndole su hombro- ¿Cómo fue que entraron?, me costó bastante hacer que el guardia quisiera dejarme entrar – 

- Sólo con nuestro encanto, ¿No es obvio?- 

- Cállate Leo y camina- le ordené mientras tomaba el brazo libre de Leo y me lo pasé sobre el hombro para servirle de apoyo- nos disfrazamos, nuestros overoles están junto a las armas. 

- Uff venían bastante preparados por lo que veo- una vez que Leo estuvo apoyado en ambas ella abrió la puerta y comenzamos a bajar por la estrecha escalera de cemento- pero para qué necesitas la Katana, con los Tirdrapes es suficiente- dijo mientras tocaba la hoja del brazo derecho que Leo tenía apuntando hacia afuera. 

- No es suya- contesté- pertenecía a el tipo que le hizo eso, era a quien estábamos tratando de atrapar, pero como te darás cuenta no salió muy bien. 

- Así veo… 

Estábamos llegando al armario donde guardamos el bolso, cuando vi un reflejo luminoso en la curva de la pared, sentí a Leo congelarse a mi lado, intentando sin mucho esfuerzo desasirse de nuestro agarre, estaba demasiado débil y cualquier cosa que hiciera estaba segura que terminaría con él nuevamente en el suelo. Traté de mirar a Raissa, pero ella estaba nuevamente concentrada, me sorprendió verla con los ojos cerrados, no quise hablarle para no delatarnos, pero podía ver como la luz de la linterna se agrandaba. 

Raissa aún no habría los ojos y la luz se hacía más intensa, ya se escuchaban los pasos, pesados, sin ritmo, masculinos. 


Tap, tap tap… 


Hasta que se detuvieron. 

Vi a Raissa abrir los ojos, cuando comencé a sentir el sonido de los pasos alejarse y la luz disminuir su tamaño hasta desaparecer por completo. El suspiro fue simultáneo y enfoqué mi rostro nuevamente en Raissa, cuando me di cuenta de que Leo también la miraba fijamente y ella lo miraba a él, podía sentir como la información fluir entre ellos, información que desde luego yo no tenía. 

- ¿Habilidad?- Leo rompió el silencio 

- No tengo un nombre para ella, pero podríamos decir que manejo la intuición o mejor dicho las corazonadas- contestó de inmediato- ¿Las suyas? 

- Control de temperatura, pero sólo puedo elevarla- con razón…- Aix, creo que nunca te pregunté la tuya, pero por lo que vi hace un rato asumo que manejas las corrientes ¿No? 

- ¿Qué? – me costó salir de la sorpresa, ¿Habilidades?, primero vida extendida y ahora esto, ¿Cuántas cosas más ignoraba? 

- Tu habilidad- Raissa insistió- ¿Qué puedes hacer o qué puedes controlar? – seguía mirándolos con los ojos como platos. 

- No lo sabes… tampoco te alcanzó a explicar eso…- Leo dedujo- pero asumo que ya sabes de qué estamos hablando. 

- Si- recordé la sensación de agua en mi mano- podríamos decir que es eso, pero no sé cómo controlarlo- las dos veces que lo había utilizado había sido contra mi voluntad y en situaciones de vida o muerte. 

- Aprenderás- dijo Raissa- después de esta pequeña charla, ¿Podemos seguir moviéndonos?, no quiero que den las 4 am y sigamos acá. 

Recogimos el bolso, las cámaras y los overoles, y claramente evitamos al guardia en su recorrido. Al llegar a una callejuela encontramos el automóvil de Raissa. 

- ¿Y ahora qué hacemos?- preguntó – nunca había estado efectivamente en una situación con heridos – sacó de su bolso unas llaves y se subió al auto- ustedes dirán. 

- Vamos al departamento de Leo- le dije mientras acomodaba a Leo en el asiento trasero y dejaba el bolso con armas en el suelo- estoy más que segura de que tiene un kit de cirugía ahí. 

- ¿Es broma? 

- No, créeme, estoy segura de que vas a adorar su casa- ella me miró extrañada mientras cerraba la puerta del copiloto- dejémoslo en que está bastante preparado- dije tratando de disimular mi sarcasmo. 

- Si, si, todas aman la guarida de Leo, ¿Nos vamos? 

Raissa encendió el automóvil y comenzó a acelerar…

7 comentarios:

  1. Buenisimo! :D Cuando subes otro capi? Espero que pronto! *.* Kissese <3

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    1. Gracias Stepahie!
      Estoy tratando de sacarlos más rápido, uno cada dos semanas o semana y media =)
      Cariños

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  2. Sumamente interesante. Seguiré poniéndome al día con los capítulos!! Te felicito!!

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  3. Me gustó el capítulo. No sé qué pensar de la chica nueva, aunque tiene un nombre extraño. Encontré algunos errores, que después te marco.
    Besos.

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    1. El nombre de Raissa no es al azar, me alegro que te gustara Dany, y yo feliz que me señales los errores, a menudo se me pasan.
      Cariños!
      Catapzia

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