jueves, 21 de marzo de 2013

Capítulo 12 – Una Canción de amor prohibido



No desperté como siempre, esta vez estaba cansada, me había casado durmiendo, es más estaba muerta!.Volví a dormirme, pero solo fueron sueños normales, sin señales de Giles. 

A la mañana siguiente sentía mi cuerpo pesado, como si hubiese corrido una maratón mientras dormía. Me preparé desayuno casi sin fuerzas y pensé seriamente en quedarme en casa mimando a Luisa, a quien hace rato la tenía medio desatendida, pero después de un café tamaño jumbo logré reaccionar. 

Todos los días pasaba frente al edificio, era como una desesperante película repetitiva. No llegaron al séptimo piso hasta dos semanas después de mi sueño. La última semana ya estaba estresada, solo miraba por la ventana y veía como los obreros avanzaban en la construcción. 

Ladrillo a ladrillo. 


Rafael me retó muchas veces, pensaba que la fecha me estaba afectando, seguramente Javier le hizo el comentario de la muerte de mi madre, porque del beso lo dudo, y él debe haber asociado a Sam. 

Ya después del 4to día de solo mirar por la ventana su paciencia reventó. 

- Dime que te está pasando!, no pienso moverme hasta que me lo digas, o decidas hacer algo más que mirar por la ventana. 

-No me pasa nada, tengo problemas para dormir- eso no era mentira, me había esforzado mucho por contactar a giles, pero nada, seguí sin tener señales de él. 

- Te adoro, pero no te creo, se nota que no estás durmiendo, pero hay algo más- a veces su sobreprotección hacía imposible que yo pudiese mentirle- Aixza no me mientas, por favor- bajo la voz, llevándola a un punto de total dulzura- no me ocultes lo que te hace daño- sus ojos pardos me atraparon, casi hipnotizándome, estuve a punto de decirle la verdad cuando nos interrumpieron. 

- Aix, tu edificio ya tiene piloto- dijo Javier en tono casual, con la mitad del cuerpo asomada en el umbral de la puerta- eso esperabas no? - Rafael lo miro pidiendo una explicación- por eso lo miras todo el día no?? - al parecer se dio cuenta de la tensión en el ambiente, porque miraba de Rafael a mi repetidamente- o quizás no... – hizo una mueca con su cara de "si la arruino me avisan" y desapareció de a poco de la oficina. 

Una vez que Javier nos dejo solos, Rafael me miro fijamente con el ceño fruncido, pero yo no hallé nada mejor que refugiarme en el salvavidas que Javier me había arrojado. 

- Muy bien, mañana iré a verlo- alcancé a gritar- , me quieres acompañar?? - dije mirando a Rafael, tratando de poner vida en mis ojos, que con suerte estaba manteniendo abiertos y escapándome por la tangente al ver la cara de duda que este puso- no te había contado? Quiero comprar uno de esos departamentos- 

- Eh mm no, no sabía que te querías cambiar- él sabía claramente que yo lo último que haría sería dejar el departamento de mi madre y alejarme de doña Catalina y don Raúl- pero mañana no puedo, tengo que juntarme con el contador. 

- Que aburrido!!, bueno de ahí te cuento si me gusta- y me levanté con el casco de la vespa en la mano, nos vemos mañana y te cuento, ok?.- y salí corriendo a clases de KunFu. 

Lo que quedaba del día, después de la clase, pasó tan lentamente que sentí mi pobre colon reventar, pero no podía ir de inmediato, tenía que hablar con Giles! O al menos intentarlo. 

Tania, que también estaba preocupada por mi salud mental decidió que era hora de terapia de shock, así que literalmente me arrastró al mall de compras, su terapia favorita. 

Llegamos al centro comercial sin que ella me preguntase nada, sólo hablando de las cosas que YO necesitaba con urgencia, es decir, un guardarropa completamente nuevo. 

Mi búsqueda de ropa consistió básicamente en que me adueñé de un probador, mientras Tania me arrojaba lo que ella escogía. Me hizo bastante bien a decir verdad, hizo flotar mi cabeza por unas horas. 

- Después de esta blusa, te buscaremos una mini divina, para que me acompañes el viernes!- dijo cuando vio que mi cara comenzaba a desfigurarse de cansancio, producto de probarme 500 prendas. 

- A donde vamos?- reaccioné cuando me di cuenta que el flujo de ropa por fin se detendría. 

- A la fiesta de un amigo- me informó al mismo tiempo que trataba de escoger entre dos faldas, ambas descriteriadamente más cortas de lo que mis principios me permiten- si tenemos suerte quizá encontremos alguien que te quite la cara de deprimida que andas trayendo últimamente. 

- No estoy deprimida... – 

- Ah no?- bajó las faldas que examinaba y me miró directo a los ojos- y entonces por qué estás pálida y con unas ojeras que ni una base profesional puede disimular, la cual por lo cierto iremos a comprar apenas salgamos de aquí- hizo una mueca con boca y regresó su atención hacia las minis – Sea lo que sea lo haremos desaparecer, porque no me termino de creer eso de que es por la muerte de tu madre, si ella lleva más de 20 años muerta! O me equivoco? – No recordaba haberle comentado de cuando murió mi madre, pero seguramente Rafael le contó.- Esta es más bonita- y me arrojó una. 

- OK… - no me quedó más que aceptar la mini negra que combinó con una blusa gris y unos botines con taco alto. 

Cuando volvimos a la cafetería ya estaba prácticamente anocheciendo. Tiré las bolsas al suelo de la oficina y me recosté sobre el sillón, decidida a comunicarme con Giles. 

Por media hora me di vueltas, giré en todas las posiciones posibles y nada, si bien dormitaba a ratos, no logré llegar al limbo. 

Me sentía tan frustrada, tan impotente, tan preocupada. 

- Dónde estas... - dije en un sollozo, mientras me acurrucaba en posición fetal. 

- Esperando a que me des las gracias. 

Supe quien me había hablado antes de levantar la cabeza. 

- Gracias. 

Javier se sentó a mi lado y acomodó mi cabeza en su regazo, fue muy gentil. Me acariciaba suavemente el pelo y con una melodiosa voz comenzó a cantarme. 

"Si por las noches tú me esperas 

Mirando por la ventana 

Yo sé que eres mi amada 

Deja que cuente una historia 

De sueños y nubes 

De amores y mares 

Deja que te quiera 

Que nos condene a los dos" 

Cuando termino de cantar rompí a llorar, era la canción más extraña que había escuchado, con una melodía casi nula, pero la entendí. 

Era una historia de amor prohibido, eso estaba claro. 

No me sentí identificada, pero me llegó, como si me afectase de forma indirecta. 

Lloré un buen rato, saque toda la angustia que había acumulado en mi interior, ni siquiera me dio vergüenza de que él me viese llorar como una niña pequeña. 

Cuando finalmente paré de llorar, dijo. 

-Mejor?? – con un pañuelo desechable en la mano. 

-Bastante- contesté mientras me limpiaba la cara y la nariz, él seguía haciéndome cariño en el pelo tranquilamente. - no me vas a preguntar qué me pasa? 

- Tú me quieres contar?? - preguntó dulcemente 

- No... – 

- Entonces yo no quiero saber- elevó la mano que tenia libre hacia su frente, y acomodó un mechón de pelo rebelde tras su oreja- Sabes Aix, la amistad generalmente esta malinterpretada- amistad?, no estoy entendiendo nada- nosotros seguimos siendo amigos, eso ya lo habíamos conversado, así que quita esa mirada de susto de tu cara- me aclaró con una sonrisa- pero para mí un amigo no necesita saber todo lo que pasa, sólo necesita estar ahí para ti, eso es lo que yo no entiendo de tu relación con Rafael. 

- Rafael es mi mejor amigo, tú sabes que le cuento todo. 

-Casi todo - me corrigió elevando las cejas- o él sabe porqué estas así? - ante mi muda respuesta él continuó- ustedes son extraños, yo soy tu amigo, si te veo triste, voy a tratar de alegrarte, pero Rafael no, él va a tratar de saber que te hicieron y quien te lo hizo para ir y darle una paliza- no alcance a abrir la boca para negar eso, cuando me hizo una confesión- o quién crees que lo contuvo de ir a moler a golpes a Sam? 

- Rafael no haría eso... – 

-Claro que si, por eso digo que ustedes no son amigos, no se comportan como amigos... 

Con la idea que dejo en el aire me enderecé para sentarme de cara a él. 

- Qué estas insinuando? Nosotros somos amigos, créeme entre nosotros no existe química amorosa- le aclaré para sacarle la idea que vi en sus ojos, pero eso no lo inmutó 

- Yo no dije eso... 

- Entonces??? 

- No son amigos, no son amantes.... Son algo más 

- No estoy entendiendo nada- 

-No lo intentes entender, no te compliques, eventualmente su relación tendrá que aclararse- se levantó del sillón y miró por la ventana- ya es tarde, será mejor que me vaya o Camila volverá a enojarse. 

Me dio un beso en la frente y me dejo sola. 

A esa hora no me dieron ganas de meditar nada, solo quería dormir, así que me fui directo a la casa y dormí profundamente sin soñar. 

-- 

Al día siguiente Salí sin hablar ni con Rafael ni con Tania, para qué? Ya sabía que Rafael no podía (y mejor así) y si intento evasivas con Tania, esta asumiría que tengo una cita y trataría de seguirme. 

Me pare en frente del edificio, y fui directo a la sala de ventas. 

Entré y vi una vendedora algo aburrida, el juego del solitario se reflejaba en el espejo de la pared. 

Me vio y se le ilumino la cara, “algo que hacer" seguramente pensó. 

Me acerqué a ella y le dije que quería ver los pilotos, ella me llevó directo al edificio. Recorrí el mismo camino que con Giles, pero la construcción del hall de entrada estaba intacta, nada desastroso.. aun... 

Al salir del edificio escuche a uno de los obreros gritar 

- jefe!!! Dónde está el cartel del 8!!! 

Me giré instantáneamente para ver como llegaba el momento, un cuadrado de plástico con un ocho impreso era colgado en el piso recién construido, sabía que la fecha estaba cerca. 

Un estruendo me hizo bajar la mirada, un automóvil había chocado contra la reja que separaba el hall de entrada de la calle. 

- Mañana tendremos que arreglarla, ya no llegan nuevos fierros hoy- alguien gritó. 

Entonces estaba segura, seria esta noche. 

-- 

Esa tarde lo intente nuevamente, me acosté en mi sillón e intenté con todas mis fuerzas contactar a giles, pero no lo logre, ni siquiera logre llegar hasta el limbo. 

- No te vas??? 

Tania estaba con su cartera en la mano mirándome desde la puerta. 

-Si pronto- le conteste sin ánimo. 

- Que extraña que estas! Su no tuviese prisa te interrogaría, pero mañana no te salvas, y recuerda que este viernes tenemos planes!!- 

Dijo con una sonrisa de oreja a oreja, seguramente tenía una cita, pero no estaba vestida de taco alto y vestido corto, como lo hacía siempre que salía, tenia puestos unos jeans y zapatillas, seguramente estaba saliendo con alguien aficionado a caminar, y ella por nada del mundo, ni siquiera un hombre, arruinaría sus zapatos. 

Me dejó completamente sola en la cafetería, Rafael me había evitado todo el día, seguramente se dio cuenta de que le había estado mintiendo. 

Cerré con toda la calma del mundo, cuando saque la llave de la puerta decidí ponerle play a mi cerebro y pensar de nuevo. 

Hace meses que siempre tenía algo en lo que pensar... 

Mire hacia el edificio, con impaciencia pero sin querer caminar rápido, recién estaba atardeciendo, era el momento ideal para ir y saber que estaba pasando, pero había algo extraño, aquí hay algo que falta. 

La escena que me mostró Giles, era claramente una batalla, pero una batalla contra qué?, ni idea, sin embargo yo sabía a ciencia cierta de que caminaba hacia el peligro, un peligro similar al de mi misión como ejecutora. 

A media cuadra lo sentí otra vez, un aroma familiar. 

Giré mi cabeza inmediatamente y lo vi, el motociclista... 

Su aspecto era el mismo, completamente de negro, con jeans, una chaqueta ancha y un casco de cabeza completa. 

Me quedé petrificada, no sabía si debía moverme o no, pero él no venia hacia mí, se quedó apoyado en un poste mirando hacia el otro extremo. 

Estaba mirando hacia mi cafetería. 

Cuando lo vi comenzar a caminar reaccioné, aceleré el paso y me escondí en el primer lugar que se me ocurrió. 

Atravesé la reja destruida ágilmente y entré al edificio. El corredor estaba completamente oscuro, saque mi teléfono para poder ver mejor, pero a decir verdad no ayudo mucho. 

Cuando llegue al hall lo encontré como esperaba, inmaculado tal como ayer, eso quería decir que estaba en lo correcto. 

Mi misión era una trampa. 

Pero una trampa de quien?? Giles no alcanzó a decirme nada!! 

Avancé con cuidado, habían unos cuantos sacos de cementó cerca de la escalera, me acerqué a ver si escuchaba algo más en los pisos de arriba, cuando un ruido sordo me hizo girar la cabeza. 

El mesón de entrada en construcción quedó completamente destruido cuando un saco de cemento cayó sobre él, y cuando miré nuevamente hacia arriba una tormenta de vidrio comenzó a caer al destruirse uno de los vidrios del ventanal al que daba la escalera. 

Me cubrí lo más rápido que pude, corrí hacia lo que quedaba de mesón cuando escuche lo que me hizo tiritar de pies a cabeza. 

El ronroneo de una motocicleta. 

Elevé la cabeza ligeramente sobre el mesón para confirmar mis sospechas. 

Él estaba ahí, el motociclista apuntando su negro corcel hacia donde yo me escondía. 

Salí corriendo y subí por la escalera entre medio de los vidrios, que seguían estallando a mis espaldas. 

¡Que quería!? Porqué me perseguía!!! 

Me tropecé al llegar al tercer piso, cuando sentí un fuerte dolor en la pierna derecha, un vidrio se había enterrado en ella justo sobre la rodilla. 

Era tanta sangre que pensé que me desmayaría, pero mi instinto de supervivencia fue mayor, y conseguí moverme, lento pero me movía. 

Entré a uno de los departamentos que estaban a medio construir, me escondí tras una de las cocinas americanas y trate de no llorar. 

Dios como dolía! 

Escuche unos pasos acercarse, eran firmes y acelerados. 

Los pasos estaban cada vez más cerca, y mientras más cerca los sentía más dolía mi pierna. 

Mordí mi labio tan fuerte que llegue a sentir la sangre en el interior de mi boca, no pude aguantar más y deje escapar un ligero gemido de dolor. 

Los pasos se detuvieron 

Estuche la puerta abrirse despacio, mi corazón saltaba tan fuerte que creí que se saldría de mi pecho. Tape mi boca con una mano y con la otra mi pierna. 

No emití sonido alguno. 

Sentí pasos nuevamente, pero esta vez eran alejándose. Cuando no escuché nada más, volví a respirar, suspire prolongadamente para no generar ruido, pero mi tranquilidad no duró mucho, volví a escuchar un ruido profundo, un vidrio romperse y un grito masculino. 

Había alguien más. 

Elevé mi cabeza solo un milímetro para ver por el mesón de la cocina americana. 

Cuando logre mirar, vi la puerta entre abierta y una sombra al otro lado. Sentí una corriente y desee tan fuerte que esa corriente cerrase la puerta. Estaba de suerte, la puerta se cerró de golpe. 

Luego lo que pasó fue muy confuso, escuché una serie de golpes, un par de gritos masculinos y luego a alguien correr. 

Cuando todo se quedó en silencio me acerqué cojeando a la puerta, me apoye con la cabeza pegada a la madera, tratando de escuchar algo al otro lado. 

Más pasos.... 

Estos se detuvieron en la puerta y comenzaron a girar la manilla. Yo presioné con toda la fuerza que me quedaba para que no se abriera, pero no pude, él ganó y abrió la puerta de un golpe arrojándome al suelo con el impacto. 

En el suelo trate de volver a ponerme de pie y enfrentar a quien me perseguía, pero no pude, mi cuerpo no respondía, lo único que logré fue girar un poco el cuerpo. 

Sentí unos brazos elevarme con cuidado, sacando el pelo de mi cara y depositándolo tras mi oreja, giré el rostro para ver quién era y mi corazón se detuvo. 

El aventurero.

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