jueves, 21 de marzo de 2013

Mini Capítulo 2.3 - En las Alturas



Cada noche pensaba en ellos, los dos extraños que bailaban juntos en aquella fiesta, estaba segura de que significaban algo, algo que me llevaría a saber que estaba pasando, pero no paso nada nuevo hasta la semana después del mensaje. 

Esa noche me acosté temprano, no habían pasado las 9 pm cuando yo ya estaba lista para dormir, cómo si algo me hubiese atraído hacia la cama, un imán invisible hacia el mundo de los sueños. Traté de matar el tiempo viendo algo de televisión, pero no resultó, el sueño simplemente era mayor de lo que podía controlar. 

Apenas cerré los ojos me di cuenta, supe el por qué de la urgencia por dormir. Era un nuevo mensaje. 

Miré en todas direcciones en búsqueda de él, pero yo ya conocía la respuesta, Diego no aparecería, sería lo mismo que los últimos tres meses, ninguna señal de él. 

Era de noche, quizá de madrugada, era bastante difícil saberlo con el ruido constante de la cuidad en verano y las luces iluminando todo. 

Estaba en una azotea, me adelanté hacia el borde para identificar mejor donde estaba, apoyé mi brazo en la baranda de cemento que evitaba las caídas involuntarias y miré hacia abajo. 

Lo que vi no pude creerlo. 

Estaba en el Museo de Bellas artes, pero eso no tenía nada de especial a decir verdad, aparecer ahí era tan probable como aparecer en el banco nacional, lo que me llamó la atención, es que me vi a mi misma subiendo las escaleras que daban a la entrada del edificio, parecía tener mucha prisa y llevaba el bolso que utilizo para las misiones que puede que requieran interacción con otras personas. 

Pero eso no era lo más llamativo. 

Lo que de verdad era extraño, es que llevaba puesta la misma ropa que había usado ese día, es más tenía el pelo alisado tal cual como estaba al momento de acostarme. 

Di dos pasos hacia atrás algo conmocionada, cuando sentí algo en mi mano, había aparecido de la nada, era un pequeño papel no más grande que una boleta corriente. Lo desdoblé y miré que decía, justo al momento de leer la única palabra escrita, desperté totalmente asustada y lista para vestirme. 

“Apúrate”

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