jueves, 21 de marzo de 2013

Capítulo 8 – Ejecutora



Por segunda vez en el mismo día desperté con una palabra en los labios... 

Si hay algo que he aprendido de toda esta Alfil/Guardián cosa, es que no hay sueños al azar, y este claramente no fue uno. Fue más extraño que cuando soñaba con Giles recordando nuestro encuentro. Al menos ya había visto a Giles en persona antes, pero quien era la persona con la que acababa de soñar, tan guapo e intrigante, me sentía atraída casi gravitacionalmente hacia él, esos ojos tan limpios... esas facciones tan suaves... varonil de una forma muy particular... 

Estoy odiando estos sueños con "continuará", es muy incómodo despertarse siempre con algo que decir, con algo que meditar. Mi cuerpo descansa, pero mi mente siempre está trabajando, me estresa saber que todo significa algo, pero no poder saber el qué. 

"Las cosas pasan por algo" me dijo Giles, deberíamos agregar a eso "Todos los sueños significan cosas y mientras más quieras saber qué, más intrigada te dejarán". 


Cuando salí de la oficina, Rafael se me acercó y me preguntó si me sentía mal porque tenía cara de enferma. 

- No siempre me pasa algo Rafa, sólo dormí poco anoche- le dije algo molesta, pero lo miré y recordé nuestra conversación del día anterior, me miraba más paternalmente que nunca- Disculpa, es que...- no se me ocurría que inventar 

- No te preocupes, pero ayer te fuiste muy alterada luego de hablar con Cienfuegos, por eso me preocupe... - 

- No pasa nada... en realidad me siento algo mal por haberme desmayado y no poder terminar nuestra conversación 

- No había nada más que decir - me dijo, lo dijo de una forma muy gentil, pero cortante a la vez. 

- Si lo había, Rafa...- suspire ligeramente y continué- somos amigos desde hace años, y nunca me habías contado.....- del momento que la última palabra salió de mi boca me di cuenta lo malcriada que sonaba no todo gira en torno a mi! - Perdón, eso sonó muy mal... 

- Aixza... no te lo conté porque...- me miro cuidadosamente, estudiando mi cara con cuidado, como si hubiese pensado mucho tiempo lo que me iba a decir- ... me recuerdas demasiado a ella, cuando te miro, recuerdo todas las cosas que me encantaban de ella, la alegría, la tendencia para los incidentes extraños y la misma aura de no pertenecer a este mundo, de vivir en una dimensión mucho mejor que esta, en tu propio mundo... - dijo casi en un susurro 

Me petrifique instantáneamente, por un segundo, por la forma en que me miraba fijamente con sus ojos pardos fijos en mi cara, pensé que trataría de besarme, pero se quedo mirándome con cuidado, estudiando mi reacción. Yo no pude decir nada, lo intenté, pero al tratar de decir algo, sólo aire salía de mi boca. 

Se formó un silencio extraño entre los dos, cómo si el tiempo se hubiese detenido, para nada incómodo. Me dedique a estudiar a mi amigo y tratar de descifrar lo que me acababa de decir, vi cómo sus largas pestañas me seguían a cada momento, como tomaba mi mano con cuidado, de forma ... paternal. Cómo su mirada siempre ocultaba algo, pero pese a ser consciente de que aún habían más secretos tras esos hermosos ojos pardos, seguía confiando ciegamente en él. Me deje envolver por su aura por completo. 

Después de un minuto Rafael continuó. 

- Sin embargo hay algo muy diferente en ti- dijo tras un largo suspiro- contigo siento una necesidad de cuidarte, de protegerte - Me acarició la cabeza ligeramente y giró mi mano con cuidado envolviéndola con las suyas. Mientras me miraba a los ojos me dijo suavemente- No me gusta ver cuando alguien te trata mal, no podría ver de nuevo a otro Sam, prométeme que no, ok?- Se levantó, me dio un beso en la frente y se fue a su oficina tan calmadamente como siempre, como si nada hubiese pasado. 

Me quedé sentada en la barra con otra inquietud más en mi cabeza. Sentía una sensación muy extraña en la boca del estómago, no quería que Rafael se fuera, quería volver a sentir esa sensación de seguridad que me invadió cuando me acarició la cabeza. Se me cerró la garganta y mis ojos se humedecieron, parpadee rápidamente para que nadie notara lo que había pasado, pero no fue lo suficientemente rápido. 

- Muchas emociones en muy poco tiempo?- dijo una voz en la penumbra, de la que después de unos segundos apareció Javier. 

Es curioso como Javier siempre está en el lugar preciso cuando algo pasa, siempre tiene una posición privilegiada para observar lo que pasa en la cafetería, incluso más que Rafael. 

- No tienes idea - le dije suspirando. 

- Que bueno que ya tenemos patente de alcoholes no?- Dijo con una sonrisa, dejando un pequeño vaso transparente frente a mí. Lo tomé y dije. 

- Dios bendiga al Tequila!, Salud! 

-- 

Los días que pasaron fueron bastante tranquilos, sin embargo seguía con muchas cosas en la cabeza; Giles, El avión, Rafael, un poco de Sam, pero más que nada me daba vueltas el sueño de la fiesta... Estoy comenzando a pensar que era un sueño como cualquier otro, pero no lo daré por seguro aún. 

Decidí retomar algunas de mis actividades antiguas, me reinscribí en el taller de acrobacias en tela y trapecio. Siempre he sido muy ágil y mi cuerpo tiende a aprender muy rápido todo, hice gimnasia durante muchos años, pero lo deje cuando me fui de viaje y después con la cafetería nunca me di el tiempo de volver. 

Saliendo del taller de trapecio vi un letrero para un nuevo curso que comenzaría al día siguiente. 

Kun-Fu. 

Lo vi y dije ¿Porqué no?, si terminaba siendo ejecutora (de lo cual estaba casi segura) no me vendría mal un par de habilidades extras. 

Al día siguiente fui a la primera clase. Todo resulto mucho mejor de lo que yo creí que podría ser, el profesor me preguntó si de verdad era primera vez que yo tomaba clases, le comenté de mis años de gimnasta y el taller de trapecio y tela, quedó de lo más conforme y me dijo que tenía habilidades natas, tras lo cual yo traté de esconderme de la mirada del resto de la clase por lo que quedaba de hora. 

Volví a mi casa contenta conmigo misma, algo bueno que me pasara esa semana no?. 

Mi edificio es bastante viejo, debe tener por lo menos unos 60 años, tiene una pintura gris que se mezcla perfectamente con el cemento, ventanales amplios con pequeños balcones, salvo para los que vivimos en 4to piso que tenemos derecho a una azotea particular en la cual yo tengo un pequeño jardín que trato de mantener con vida. 

Cuando llegué a mi piso, vi que la puerta de Don Raúl y Doña Catalina estaba abierta, lo cual es muy extraño porque ellos tienen como 4 pestillos y preguntan una y mil veces quien está al otro lado, son bastantes desconfiados y muy cuidadosos como para dejar la puerta abierta. 

Con la poca fuerza que tengo, tomé el extintor de emergencia del pasillo y entre despacio al departamento, lista para tirárselo a alguien o abrirlo en la cara del que estuviese dentro, lo primero que mi cuerpo quisiera hacer. 

Camine por el hall de entrada, tratando de no hacer ruido y escuche sonidos en el interior del departamento, al parecer estaba la televisión encendida, pero ningún otro sonido, giré lentamente hacia la sala de estar con él extinguidor en alto. 

Casi lo dejo caer sobre mi pie cuando vi que estaba Doña Catalina, Don Raúl y alguien más, de espaldas no lo reconocí, pero cuando se dio vuelta mi corazón dio un vuelco. 

- Papá!!!! 

Corrí hacia él igual como lo he hecho siempre desde que tengo memoria y me lance a sus brazos. Aún tenía olor a arena con avión y las ojeras de no haber dormido en un día completo. Su maleta estaba junto al sillón y al lado de ella habían varias bolsas del Duty Free. 

- Pero que estabas pensando hacer con ese extinguidor pequeña!?- Me preguntó Don Raúl- Aquí nada se está quemando! 

- Eh... este... yo vi la puerta abierta y no escuche nada más que la televisión, así que ... no sé, pensé que quizá los habían asaltado... - dije algo avergonzada. 

- Es bueno saber que tenemos alguien que nos protege, no viejo?- Dijo Doña Catalina dulcemente con una de sus sonrisas que me hacen sentir como una niña pequeña- Ven Aixza, siéntate acá junto a mi- dijo palmeando el puesto junto a ella en el sofá- Estábamos viendo las noticias, Viejito cierra la puerta por favor- dijo a Don Raúl- Es que salió un extra con más noticias del avión del otro día, ese que se cayó - cuando escuché esto, mi estómago se comprimió - al parecer la línea aérea no le hacía las mantenciones a sus aviones y estos tenían piezas de modelos viejos mezcladas con los modelos nuevos o algo así- 

- Yo le explico Catalina- Dijo mi papá al ver que Doña Catalina se estaba complicando, se giró hacia mi- Parece que la empresa anexa que hacía las mantenciones se hurtaba pequeñas piezas por lo que prácticamente todos los aviones de la línea Fly Time tienen problemas similares. Y esta misma empresa acaba de firmar contrato con otras 3 líneas aéreas ...- 

"más adelante lo entenderás, dale unos días… " Me había dicho Giles... 

- ... y justo hoy comenzaban las mantenciones a las otras líneas aéreas, pero como es obvio todo se suspendió. Están iniciando una investigación y Fly Time tiene todos sus vuelos suspendidos hasta que se aclare todo. 

- Ojalá que no los dejen volar más- dijo secamente Don Raúl- Quieren quedarse a tomar el té? – Y nos invitó a una mesa ya cuidadosamente servida. 

--- 

Traté de no pensar en la misión que se acercaba. Giles me dijo que habría entendido mi primera misión antes de que la segunda llegara, y creo que ese punto ya había pasado, sólo me quedaba esperar a que el momento llegara. 

La sorpresa de tener a mi padre en casa ayudo bastante, nos entretuvimos tanto conversando sobre las cosas que vio, la cultura local de cada lugar que visitó, la realidad que lo golpea cada vez que llega a un pueblo donde nunca tienen los medios suficientes para atender a las personas, donde lo más avanzado en el consultorio es la máquina de rayos X del año 60. 

Mi padre es un hombre muy bueno, adora su carrera como muy pocas personas lo hacen. Cuando alguien escucha que mi padre es médico lo primero que piensa es en una persona con mucho dinero, un auto último modelo y que busca trabajar en la mejor clínica privada, casi con una vida de telenovela, disfrutando congresos en lujosos hoteles y teniendo aventuras con las enfermeras. 

Sin embargo mi papá es todo lo contrario, si bien trabajó muchos años en clínicas privadas, nunca fue de los que tenían el auto más caro, el celular más moderno y la casa con más lujos. Vivíamos como si fuésemos una familia de clase media, sin lujos adicionales, pero nunca nos faltó nada, y gran parte del dinero que ganaba él lo ahorraba para poder viajar a ejercer a algún lugar que de verdad lo necesitase. 

Fue cuando mi madrastra falleció, que él decidió seguir sus sueños y se unió a médicos sin fronteras. Al enviudar por segunda vez probablemente prefirió dirigir toda su energía en el bien de otros. Mi hermana y yo al comienzo nos enfadamos tanto, sentimos que nos estaba abandonando, que ya no le preocupábamos, que no nos quería, pero en el fondo siempre supimos que eso iba a pasar. 

El primer periodo fue el más duro, fue sólo un mes, pero ese mes se sintió con fuerza. Con mi hermana nos mirábamos las caras cada día a la hora de cenar, esperando a que sonara el teléfono y al final de cada cena en la que no sonaba veíamos en la cara de la otra la misma expresión, el mismo pensamiento “algo le tiene que haber pasado”. Siempre se nos ocurría la más terrible desgracia; terremotos, maremotos, incendios, volcanes, etc.… Pero al verlo llegar de su primera experiencia nos dimos cuenta de que simplemente tendríamos que acostumbrarnos a verlo menos, tenía una presencia tan fuerte, tan lleno de vida. Desde el momento que abrió la puerta y nos dijo “Princesitas, ya volví!” con una voz tan colmada de felicidad, entendimos que si lo queríamos tendríamos que compartirlo. 

Cuando me fui de viaje al salir de la escuela, aproveche de ir a verlo a un pueblo cercano a la frontera panameña. 

Nunca lo había visto trabajar, me impresionó la dedicación que tenía con cada uno de sus pacientes, el cuidado con que los tocaba, como si fuesen delicadas piezas de porcelana que en algún momento podrían quebrarse. Yo ya lo sabía, pero en ese momento entendí que la vida de mi padre no estaba en mi casa, estaba en los hogares de otros… 

Me estaba contando sobre una operación que hizo, a un niño de 12 años con apendicitis, que los padres creían que estaba poseído por un demonio, cuando me preguntó. 

- Qué tienes en la cabeza?- me sorprendió bastante que hasta él, que sólo me ve cada algunos meses se diese cuenta- No has escuchado nada de lo que te he dicho. 

- Cómo?- 

- Que qué te pasa?, no me digas que… - Otro más llegando a la misma conclusión! 

- No papá, no es él!, porqué todos los que me ven distraída piensan lo mismo, Rafael también me preguntó lo mismo!. 

- Por algo será pequeña, y a todo esto, tú crees que finalmente podré conocer a los famosos Rafael y Tania? 

Aunque sea difícil de creer, mi padre no conoce a Rafael. 

En tres años, nunca han podido coincidir, las primeras dos veces, Rafael había chocado, otras dos mi papá no tenía tiempo, tres habían sido cuando Rafael tenia vacaciones, o había pedido días de permiso para ir a ver su hermana, y otras dos yo había estado en cama así que mi papá no se movió de mi lado y otras cuatro que no me acuerdo que pasó. 

Trece visitas, y ninguna habían coincidido, ya me había rendido que fuese posible cuando mi padre aparece con esta visita sorpresa. 

A Tania era más normal que no la conociera porque llevaba poco tiempo trabajando conmigo, así que sólo me había escuchado hablar de ella por teléfono. 

- Mañana en la mañana vamos a la cafetería y te los presento de una vez por todas, te parece? 

- Perfecto, ya era hora no? – dijo con su habitual tono ligero – Y también me dirás lo que está pasando por esa cabecita tuya, verdad? 

- No es nada papá!, ya, es tarde y mañana es día de proveedores, así que espero que tengas ganas de mover cajas, a menos que te sientas muy viejo- me burlé de él, ya que cada vez que llega se le ve más cansado exteriormente, pero con más vigor que en la despedida anterior – o nooooo, mi viejito jejeje 

- Mocosa maleducada no más, mañana te mostrare quien es el vejete – me dijo con su jugo de naranja en la mano, súper amenazante no? 

Estaba tan contenta por la llegada de mi padre, que me acosté sin pensarlo, y antes de que hiciera click ya estaba soñando. 

- Me hiciste esperar bastante, parece que hay que evitar las misiones cuando este de visita tu papá al parecer – Me dijo su voz en tono mitad de reproche, mitad de broma. 

En menos de un suspiro, ya me encontraba en el Limbo, en el bosque de nubes con mi traje color vino y mi larga capa frente a frente con mi guardián, que me miraba con cara de haber estado esperando por mucho rato. 

- No me culpes, no lo veo nunca – le dije a Giles 

- Y supongo que no se te ocurrió preguntarle por tu nombre- 

- La verdad es que no, no pensé en tus preguntas sin respuestas en toda la tarde- 

Tira y afloja... así es como me siento cada vez que hablo con Giles. 

- Está bien, yo habría hecho lo mismo – ah?, plop?, no hay regaño? Ni una orden?, un “Pregúntale mañana apenas se despierte, es más, anda ahora a despertarlo y yo te espero aquí”- pero trata de ver si sabe qué pasa con tu nombre antes de que se vaya- y el mundo vuelve a girar otra vez 

- Si, no hay problema – aún sin que él me lo hubiese dicho, me habría acordado en la mañana- y supongo que estamos aquí para mi misión como ejecutora no?- 

- Efectivamente…– 

- Espera un segundo- lo interrumpí antes de que comenzara a darme la instrucción. 

- Qué pasa? – me preguntó con sorpresa. 

- Es que el otro día tuve un sueño … no sé si fue un sueño normal o algo más – comencé a tratar de explicarle- por casualidad no estuviste husmeando en mis sueños durante esta semana? 

- Créelo o no, yo tengo panoramas más entretenidos para mis sueños que el dedicarme a dar vueltas por los tuyos, como te explique hace un tiempo, eso solo lo hice para la manifestación, ahora ya no lo necesito, a menos que quiera que me meta a curiosear- la idea de esto me dio escalofríos- pero por tu cara adivino que no- 

- La verdad es que no me llama la atención tenerte burlándote de mis sueños- le dije, al ver la expresión de travesura de su rostro- Te cuento, tuve un sueño donde estaba en una especie de baile, en un salón lleno de gente en vestido de gala, probablemente era un matrimonio, y vi a alguien en medio de la multitud que parecía querer preguntarme algo, de hecho se me acercó lentamente, como si me estuviese estudiando cuidadosamente, y cuando estuvimos frente a frente me preguntó “Tu sabes dónde está Alicia?” y paff el sueño se desvaneció, tal como en la manifestación, tú crees que fue algo más que un sueño normal? 

Giles me estudió con cuidado, pude ver la burla en su rostro, tal como me imaginaba mientras le daba vueltas a ese sueño durante varios días. He comenzado a identificar las facciones de mi guardián y ya soy capaz de identificar cuando la siguiente frase que dirá será una broma hacia mí o sobre mí, tal como la que estaba a punto de decir. 

- La verdad Aixza, a veces un sueño no es más que sólo un sueño, el único tipo de sueño no tradicional será con tu servidor -e hizo una especie de reverencia, burlándose de mi pregunta. 

- Eso mismo pensé, pero tú me enseñaste que todos los sueños significan cosas, además se sentía tan real como cuando tuve la manifestación, incluso tan real como que ahora estoy conversando contigo- insistí 

- No creo que sea algo anormal, de verdad, creo que estas esperando tener un sueño anormal, te hice esperar mucho para tu siguiente misión y quizá, sólo querías tener algo en que pensar- 

- Puede ser… - Sigo sin creer eso en realidad- aunque ese sueño lo tuve el mismo día que hiciste que me despertara a las 3 de la mañana, a todo esto gracias por eso! Fue el mejor día de mi vida, atontada todo el día por el sueño 

- Por el amor de Dios Aixza!!, quieres que te diga tu misión sí o no? – En qué momento se enojo?- Deja de cambiar el tema y vamos a lo nuestro!! 

- Ok Ok, sin enojarse! - hay que ver el genio que se gasta este hombre 

- Ufff – resopló y me tomó a mano- Vamos a ir directo al evento esta vez, como la misión es de ejecutora no necesitas tanto tiempo para prepararte, sólo espero que tengas muy buenos reflejos- me dijo, mientras comenzaba a acercarse a los límites del limbo. 

- Porque lo dices?? 

No me contestó, aunque eso era de esperarse, él por lo general contesta la mitad de las preguntas que le hago. 

Mantuvo su mano unida a la mía mientras avanzábamos por el bosque de nubes. No sé si será porque estaba soñando, pero sus manos me parecieron tan suaves, firmes y cálidas. Nos hemos visto en tan pocas ocasiones, pero cuando toma mi mano lo hace con seguridad, con la presión justa, guiándome con ella. 

Las nubes nuevamente comenzaron a adquirir forma y color lentamente mientras caminábamos, hasta transformarse en una gran avenida. La reconocí inmediatamente, es una de las calles más transitadas de la cuidad, con cuatro pistas en cada sentido y lleno de gente las 24 horas del día. 

Se notaba que era temprano, las mujeres aún con el maquillaje perfecto, los hombres con el pelo impecable, muchas personas bostezaban o hablaban por celular con el típico café matutino, ese que te lo tomas apurado porque vas tarde y se te cae la mitad mientras caminas. 

Nos detuvimos en la mitad de la calle, mientras los peatones cruzaban nosotros nos quedamos en medio del paso peatonal. Al igual que la vez anterior, nadie parecía reparar en nuestra presencia, casi pego un grito cuando vi una mano atravesar mi cintura y al girarme descubrí que las personas podían atravesarme. 

- Recuerda que nosotros no estamos aquí, este es un sueño, por lo que es lógico que nadie más pueda vernos, y mucho menos evitar chocar con nosotros- me dijo Giles al notar mi salto 

- No podrías haberme dicho eso antes? 

- No pensé que fuese necesario decirlo, pero te aviso, somos como fantasmas – me dijo con su ya típico tono burlesco moviendo las manos, y se volteó como tratando de asustar a las personas, no pude evitar reprimir una risa – Yap!, hora de ponernos serios- dijo dejando sus manos quietas – ves al niño que está allá – dijo apuntando a la vereda contraria, donde había un niño de unos 10 años absolutamente sólo esperando para cruzar la calle. 

- Si, no es como raro un niño tan pequeño sólo acá?, si no tiene cuidado lo pueden atropellar o le pueden robar o..- 

- O exactamente lo que necesitamos evitar- me interrumpió- 

- Secuestro? – eso era lo que yo pensaba decir – Estás seguro? – lo mire con el ceño fruncido 

- Atenta y verás … - Dijo sin girar a verme, seguía con la vista fija en el niño que estaba esperando cruzar, sin embargo el semáforo estaba en verde peatonal y él seguía quieto en la vereda mientras la gente cruzaba. 

Nos quedamos mirando por unos minutos, cuando apareció una moto que me llamó la atención. 

Fue demasiado exagerada la forma en la que frenó, el semáforo parpadeaba para cambiar a verde y el motociclista se detuvo justo en frente del niño, apenas la luz cambió, lo tomó por la cintura y desaparecieron entre los autos…

No hay comentarios:

Publicar un comentario