jueves, 21 de marzo de 2013

Capitulo 4 - El Secreto


La policía entró rápidamente y lo esposaron, preguntaron por testigos y persona responsable del lugar, para ellos era muy conveniente que una persona fuese ambos a la vez, se evitaron mucho interrogatorio doble.
Me explicaron a grandes rasgos que había pasado, quien era el señor, y como lograron irrumpir en el momento adecuado. Resulta que el tipo era un estafador electrónico, y el computador que casi arruino era el que utilizaba para sus transacciones, además de transferirse sus “ganancias” a una cuenta personal en Suiza. Estas transacciones las hacía en lugares públicos, así no era descubierto por la IP y no podía ser rastreado-.Su ultima había sido el robo de los fondos correspondientes a la edificación e implementación de un hospital dedicado a tratar enfermedades inusuales. Me explicaron que para poder hacer efectivo el arresto tenían que tener pruebas de la transferencia electrónica, cuando dijeron eso entre en pánico, ¡Yo casi había destruido la evidencia!.


El oficial a cargo de la investigación pidió mis datos personales, llenó un par de papeles y se fue. Rafael me sugirió que cerráramos temprano para procesar un poco. No pude estar más de acuerdo, los últimos 50 minutos habían sido demasiado extraños como para mantenerme concentrada en recordar pedidos, necesitaba analizar que había pasado, aunque mi subconsciente parecía saberlo mejor que yo.
Ya con el local cerrado, Rafael y yo analizamos lo que había pasado, el susto de la aparición sorpresiva de la policía junto con la reacción del resto de los clientes y la nuestra.
-       Te imaginas hubiese tenido un arma!- dije asustada
-       Era criminal de corbata, las armas no son de su gusto
-       Uno nunca sabe, que habría pasado?
-       En serio quieres escucharlo?- preguntó y dijo- lo más probable es que tomase a la persona más cercana, que de acuerdo al escenario eras tú, y la amenazara de muerte si no lo dejaban escapar, feliz?- ironizó en mi cara, diciéndome lo que yo ya sabía.
-       Si sé, pero sabes que necesito que me digan lo obvio a veces.
-       Dos minutos más y no lo pillan.. – Dijo pensando en voz alta y, como siempre lo hace, se anticipó a los que yo iba a decir – si no hubieses derramado el café sobre él se habría escapado- me miro dos segundos muy pensativo y continuó- es una suerte que te asustes tan fácilmente…
Después de esa frase, la voz de Rafael comenzó a sonar como música de fondo, recordé con más detalle el sueño de la noche anterior, y observe la cara de Tuto, su expresión de meta cumplida cuando el café cayó sobre el caballero, esa expresión que pone uno cuando le da pistas a alguien sobre algo en particular y esa persona se acerca al objetivo, ansiedad y gusto, nada describe mejor su rostro. Quizá el “quería” que yo lo hiciera, como si fuera una tarea por cumplir.
Cuando terminó de pasar esa idea por mi cabeza, comencé a cuestionarme mi cordura seriamente, tengo mucha imaginación eso nunca ha sido un misterio, pero siempre manteniendo la fantasía donde debe estar, enterrada en mi cabeza, claro que si esto es algo que mi cabeza está fabricando, la culpa es solo mía, por dejar esto extenderse tanto, desde ese primera día en el parque, cuando creí ver a alguien, ese día mi cabeza comenzó a perder el norte, a crear esta enredada espiral de historias, si es que no antes. Quizá Tuto no fue nada más que mi imaginación y estaba yo sola en esa heladería el año pasado, escondiendo el dolor en lo más profundo de mi subconsciente, creando un ser más allá de lo alcanzable para disfrazar la pena…
-       Aixza, Aixza!
Rafael me miró asustado, gritando y moviéndome sin que yo reaccionara. Me vi flotando en medio de las mesas, mientras veía mi cuerpo desmayado, desparramado en la silla de una forma muy entretenida. Fue extraño verme desde afuera, toda la cafetería tenía una perspectiva tan diferente, la barra, las mesas, los sillones, la vista hacia afuera… Y al otro lado del vidrio mi mente comenzó a molestarme de nuevo, ahí estaba él, mirándome por la ventana, haciéndome señas para que fuera hacia él. Nuevamente con la sensación de no tener control de mi cuerpo, lo seguí fuera de la cafetería y otra vez de una forma que no puedo explicar, estábamos en el bosque de nubes, apenas llegamos logré controlar mis movimientos y mis palabras. Era curioso como cada vez que se generaban estos encuentros, yo adquiría un poco más de control en cada ocasión. No espere un segundo para comenzar mis preguntas, que era muchas, porque no sabía cuánto tiempo podría preguntar a voluntad.
- Adelante, pregunta lo que quieras, pero antes yo voy a contestar tu inquietud principal - Dijo antes de que yo pudiese siquiera abrir la boca- Si, esto es real, me viste en persona y compartimos un helado hace algunos meses.
- Entonces qué está pasando?!, porque mi sanidad mental está muy en duda
- Tenias que verme una vez en persona, para que supieras que esto no es broma, que si está pasando y te está pasando a ti.
- Esto? Esto qué?, donde estamos?
- Esto, este momento, este encuentro, esta conversación, no es eso lo que te cuestionas?
En parte sí, me preguntaba si en verdad nos habíamos visto, si no estaba loca, pero una respuesta de mi posible loco subconsciente no era suficiente, necesitaba algo más sólido, algo que no fuera predecible, más que mal, por muy subconsciente que sea, no deja de ser una parte de mi.
-       No es eso, esa respuesta puede ser perfectamente de mi subconsciente- no me molesto decirle a mi subconsciente que no le creía, no es como que me pueda auto insultar- Además, si no fueras mi subconsciente manifestando esquizofrenia, como puedes saber todo lo que pienso?
-       No soy tu subconsciente, pero si una parte de ti, además no es muy difícil de entender cuáles serán las preguntas.
-       Ok!, pero contéstame esto entonces, ¿Qué está pasando?
-       Una manifestación-dijo y quedé exactamente igual.
-       Te escucho- dije para obligarlo a explicarme un poco más
-       Una manifestación, es el momento en que alguien como yo, se presenta a alguien como tú
-       Es decir, subconscientemente- cada explicación era peor que la anterior.
-       No, psíquicamente, no es lo mismo, tú tienes tu mente, yo tengo la mía.
-       Es decir que aparte de esquizofrénica, tengo personalidades múltiples
-       No seas ridícula, insisto, no soy tú, ni estoy solo en tu mente, yo también tengo un cuerpo y una vida paralela, pero en el limbo, este es el espacio que ambos compartimos.
-       A que te refieres con que “ambos compartimos”?
-       Me refiero a que este lugar no es tu mente, ni la mía, es un lugar paralelo a la realidad, dispuesto para que nos comuniquemos, de que otra forma podría indicarte tu misión?
-       Que misión?- Más y más preguntas aparecían en mi mente con cada palabra que él decía.
-       Este es el secreto que ambos compartimos, nadie, y te repito, nadie se puede enterar, aunque claro, es muy difícil que alguien te crea- subconsciente pensé otra vez- Eres un Alfil.
-       Un qué?
-       Un alfil, un ejecutor, el que lleva a cabo las tareas-
Mi cara de póquer, debe haber sido increíble, porque me miró con ganas de querer decirme algo, pero se contuvo, suspiró y dijo.
-       A la noche te lo explicaré mejor, ahora es tiempo de que despiertes.
Acto seguido desperté, Rafael estaba frente a mí con cara de angustia, preguntándome que qué me había pasado, pero mi mente aún estaba en otra parte, intentando razonar si estaba loca o no, en ese momento pensé que era mejor decidir mejor después eso, claramente este “encuentro” debía ser un secreto sólo mío, no por la locura del alfil, sino que por la locura completa, ni siquiera alguien tan comprensivo como Rafael lo entendería.
Me paré despacio, tomé un vaso con agua y un taxi a casa, por suerte había llegado Camilo a cubrir el turno de tarde, así que me fui tranquila.
Cuando llegue comencé a armar un mapa mental de lo que quería preguntar esa noche, porque estaba segura de que lo vería, una parte de mi decía “claro que lo verás, él dijo que a la noche me contaba” y otro se repetía “claro que lo verás, es tu subconsciente, le va a ser difícil desaparecer”, al menos mis múltiples personalidades estaban de acuerdo, no pude evitar reírme de este comentario.
Finalmente llegó la noche y me preparé para dormir. Todas las noches tengo esta especie de ritual antes de acostarme, donde dejo todo absolutamente listo para el día siguiente, desde la ropa hasta la mesa puesta y la lavadora programada, así no pierdo tiempo en las mañanas y mientras mi pelo se seca cuelgo la ropa.
Estaba por cambiarme de ropa cuando sonó el timbre. Había olvidado que Don Raúl vendría a buscar el taladro que me prestó la semana pasada cuando me las di de carpintera.
Me puse las pantuflas y tome el taladro, al abrir la puerta la sorpresa fue mayúscula, afortunadamente Tuto tenia buenos reflejos y agarró el taladro cuando lo deje caer-
-Hola Aixza, ¿No me dejarás pasar?

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