jueves, 21 de marzo de 2013

Capítulo 16 – Los años de servicio



Francamente no noté el paso de las horas, el sol comenzaba a salir en medio de los árboles cuando Leo me preguntó si creía que Tania estaría buscándome como loca. Busqué mi teléfono dentro de la cartera y tal como esperaba tenía cuatro llamadas perdidas de ella, pero me sorprendió ver dos de Rafael a las 4.35 am, para que él me llamase a esa hora algo extraño tenía que haber pasado. 

Leo me miraba con expresión ansiosa y un dejo de satisfacción, por mi cara debe haber adivinado que efectivamente Tania me había llamado más de una vez, no le dije nada y disque el numero en el celular, sólo bastaron dos tonos para obtener respuesta. 

- Aix??- no había rastro de sueño en la voz 

- Rafael!, ¿Qué paso? – al decir el nombre Leo me miró con cara de pocos amigos, pero le hice un gesto con la mano para que no me dijese nada y me giré en dirección al río 

- No mucho, es que no había forma de comunicarse contigo, trate con tu casa y luego con Tania pero nada. 

- Llamaste a la policía también? – no escuche nada al otro lado de la línea – para que el operativo? Que es tan urgente que no puede esperar a las 10 de la mañana? 

- Porque no contestabas? 

- No sabes que es de mala educación responder una pregunta con otra pregunta. 

- Aix, dónde estás? 

- Sabes, me esté comenzando a aburrir esta dinámica de interrogatorios, de verdad Rafa que está pasando contigo?? 

- No entiendes…- algo en su voz me decía que el tampoco entendía mucho. 

- No, no entiendo, y créeme que es más fácil que lo entienda después de que tenga unas horas de sueño 

- Espera no me cortes! 

- Adioos Rafaeeel 

Di un suspiro antes de girarme, no sé porque pero pensé que al darme vuelta me encontraría sola en el parque, como sucede en las películas cuando la chica debe elegir entre dos personas y le da un minuto de su atención al que no está presente en el momento. Pero cuando vi a Leo en el mismo lugar, mirándome con las cejas en alto, recordé que esto no era una película, y que yo no tenía porque elegir a nadie, Rafael es mi amigo y Leo… Leo es como yo. 

- Que quería nuestro posesivo amigo- Me pregunto Leo en tono burlón, lo miré con cara de pocos amigos y comencé a caminar en dirección al río. 

- Nada que te interese – le contesté cortante – ¿Y entonces qué hacemos? 

- Yo comenzaría con recordarle que no es educado llamar a una dama a ciertas horas de la noche 

- ¡No me refiero a eso! 

- Lo sé…- de pronto su tono dejó de ser una burla, y se detuvo mirando directamente al río, por un momento su rostro se vio diferente, se me quitaron las ganas de golpearlo por cada palabra que decía- la verdad es que no lo tengo muy claro, deberíamos ir a mi casa y ver qué estrategia podemos armar – 

- ¿Y porqué a tu casa? 

- Porque, pequeña saltamontes, tú no tienes ni la mitad de cosas que yo- y me dio un pequeño toque en la nariz, haciendo que me exasperase de nuevo 

- ¡¿Cómo puedes saber eso?! 

- Me dices que era tu primera misión, ¿no? – asentí ligeramente con la cabeza – Bueno, yo llevo 7 años haciendo esto. 

- ¡¡Cómo!!, ¿eso quiere decir que tienes…? – lo mire sorprendida, si mis cálculos estaban bien, él realmente se conservaba perfectamente 

- Efectivamente, tengo 31 años, ¿Sorprendida? 

La verdad es que estaba perpleja, si bien entre una persona de 31 y otra de 24 años hay diferencias no tan abismantes pero si notorias, cómo pequeñas líneas de expresión en la frente, una que otra marca alrededor de los ojos y en la mayoría de los casos se comienzan a ver las primeras canas aisladas aparecer. Pero Leo se veía como si recién hubiese cumplido 25, de hecho se veía bastante menor que yo y eso que yo aparento dos o tres años menos de los que de verdad tengo. 

- No te creo… 

- Créeme pequeña, hace 7 años tuve mi manifestación y he estado en más misiones de las que puedo contar, aunque claro, aún soy novato para la mayoría de los alfiles 

- ¿Novato? ¡Estas de broma!, yo pensé que esto aplicaba hasta que pudiésemos movernos con agilidad, y eso no puede ser más de unos 15 años de jugador. 

- ¿15 años?, ¿Tan poco? 

- ¿Te parece poco? 

- Querida, mi padre lleva siendo un alfil por más de 35 años y aún le quedan 10 más de servicio. 

- ¿Vamos a tener que hacer esto hasta que seamos ancianos? 

- No estás entendiendo…- me tomó la mano para que yo dejase de moverme, como me pasaba cuando entendía bien algo estaba comenzando a hiperventilar, tomo una pequeña bocanada de aire y me dijo- no seremos ancianos... 

- ¿Cómo?- ya volvía a estar en una de esas conversaciones donde entendía la mitad de lo que me decían. 

- Deja explicártelo de esta forma, mi padre cuando me yo nací tenía 28 años, ahora tiene 59 y recién se ve como alguien de 28- me quedo mirando directamente con un ligero brillo en sus ojos y una sonrisa a medias que me decía que estaba disfrutando mucho explicarme esto. 

- Es decir… que cuando tenga 60 años ¿aún me veré joven? – no sabía si alegrarme por la conclusión o comenzar a vomitar. 

- ¡Bingo!, pero no me mires con esa cara, a mí también me habría sorprendido bastante, de no ser porque yo crecí viendo como mi padre no envejecía, fue más extraño el saber que la gente normal vivía al menos 40 años menos que nosotros. 

- Y supongo que una vez que cumplimos los... ¿45 Años de servicio? nuestro cuerpo comienza a envejecer por si sólo ¿no? 

- Exactamente, nosotros vivimos más porque tenemos un propósito – me soltó la mano y camino dos pasos en la dirección de dónde veníamos, luego se giró y levanto las cejas- ¿Vamos? 

No dije nada, y avance para caminar a su lado.

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