jueves, 21 de marzo de 2013

Capítulo 15 – Leónidas



Reconocí a Tania apenas la vi salir de la cafetería, no pensé que la jefa despistada de la que ella siempre hablaba y la bailarina fueran la misma persona. Al verlas caminar me di cuenta que bailarina no era un buen adjetivo para Aixza, no era precisamente delicada en su andar, vi como casi chocaba con dos postes en menos en una cuadra y no pude reprimir una pequeña carcajada a lo que Luciano me miró de inmediato pude ver como una ceja se alzaba detrás de los lentes oscuros. 

- ¿Qué es tan gracioso? - me preguntó cuando vio que no le decía de inmediato lo que me causaba risa. 

- Mira - apunté hacia ellas con la mano - ¿Ves a la que acompaña a Tania allá adelante? 

- ¿Si? 

- Era ella a quien venía a ver, y no me había dado cuenta de lo torpe que era - claramente no le voy a decir que cuando la vi ella estaba completamente inmovilizada y jamás la vi dar un paso- Y tampoco sabía que era a jefa de Tania. 

- ¿¡La que acaba de chocar con un grifo!? - dijo con los ojos abiertos de par en par 

- Ehmm si 

- ¿Las alcanzamos? 

- Mejor no, dejemos que paseen, mi instinto me dice que mañana las veremos. 

- ¿Tu instinto? - dijo levantando una ceja- ¿¿O el hecho de que Tania va a ir a la fiesta?? 

- Mi instinto de que Tania va a ir a la fiesta con ella- repliqué arrojándole las llaves del auto. 

No tenía muchas ganas de conducir, pero si tenía prisa por alejarme de la cafetería, con lo posesivo que era, capaz que el amigo de Aixza, Rafael, saliese a interrogarme tal como lo hizo la noche del accidente. 

¿De verdad serán solo amigos? 

Esa pregunta no deja de darme vueltas en la cabeza, no sé porqué pero hay algo que no me calza, sus ojos pardos… sus facciones… aquí hay gato encerrado. 

Conocía a Tania hace unos meses y siempre me nombraba a su jefa despistada y el otro socio de su trabajo que también era una especie de dueño, si hubiese tenido más curiosidad por su vida personal quizá habría podido conocer a Aixza en otras circunstancias y podría haberle advertido antes de la trampa, pero Tania era de esas amigas que llamas cuando no quieres ir sólo a una fiesta, y ella brilla atrayendo atención, lo que crea siempre un buen escenario para alguien como yo… No precisamente la oveja más blanca de la familia. 

Es una suerte que ellas sean amigas, así mañana podré explicarle con detalles de lo que está pasando, se veía tan divertida esa noche, tratando de ser valiente pero totalmente perdida con lo que estaba pasando, le vendrá bien una mano para adaptarse. 

** 

El día pasó demasiado lento, a las 3 de la tarde decidí echarme una siesta, no sacaba nada con mirar el reloj cada dos minutos para ver si la noche se acercaba más rápido. Yo y mi impulso recurrente de modificar el tiempo, si tan solo se pudiesen derretir los minutos, todo sería más fácil… 

Como era de esperar me costó un mundo conciliar el sueño, pero me sorprendió encontrarme en mi limbo, ¡MI LIMBO! No pude evitar girar en todas direcciones en búsqueda de Alicia, pero no, yo estaba completamente sólo en la pradera, no habían señales de ella tal como en los últimos 3 meses. Me senté en el suelo y comencé a arrojar piedras al lago tratando que rebotaran, me sentí conforme cuando vi que una dio 7 botes. ¿Qué sacaba con dormir si aparecía en el limbo para esperar a que pasara el rato igual que haría despierto? Sentí una suave brisa recorrer mi cuello, la señal de que debía despertar. 

Cuando me levanté volteé ligeramente la cabeza para caminar al atardecer, y ahí estaba, la dama de los mensajes anteriores. Mi cuerpo entró en piloto automático y no pude moverme ni hablar, ella me miró con seriedad y se aceró despacio hacia mí, se detuvo a un metro de distancia y pronunció una sola palabra antes de que despertase de golpe. 

“Protégela” 

Al abrir los ojos ya estaba sentado, mire la hora angustiado y no me quedo otra que levantarme corriendo, ya eran las 9 de la noche, había dormido más que suficiente. 

** 

- ¡¡¡Quieres dejar de mirar por la puerta!!!, ¡¡¡va a llegar!!, tú sabes que a Tania le gusta llegar cuando la fiesta ya tenga ambiente, y esto recién se está calentando- me gritó Luciano mientras encendía un cigarrillo – ¡Me tienes de los nervios ya! 

- Cierra la boca y aleja esa cosa de mí, no quiero quedar lleno de humo tan temprano – dije medio enfadado – Iré a comprar más hielo. 

Lo dejé junto al bar improvisado y salí de la casona, ya tenía a Luciano aburrido con mi actitud, un poco de aire fresco no me vendría mal. 

Llegué a la estación de servicio y compre dos bolsas de hielo, no es que faltase, pero el hielo es algo que nunca está demás. A la salida sentí una sensación extraña, un frío en la base de mi espalda, me giré de inmediato, parte de los reflejos entrenados, y lo vi, echándole combustible a un Mazda 3 negro. Rafael no se había dado cuenta de que lo estaba mirando hasta que levantó la cabeza y pude ver sus ojos pardos dilatarse por completo hasta quedar como dos pozos negros, había un odio extraño en ellos, posesivo. 

Me alejé antes de darle la oportunidad de seguirme, hay algo diferente con él, no sé porqué siento que no es lo que parece. Ningún amigo es tan posesivo, ni siquiera una pareja tendría esa aura de extraña alrededor, o quizá sea una pareja algo desequilibrada. 

Volví a la casona justo a tiempo, Tania estaba doblando la esquina y a su lado estaba Aixza, vestida muy diferente a las otras dos veces que la había visto, llevaba una falda bastante corta y una blusa que claramente no tenía como objetivo abrigar a nadie, Era inevitable ver la mano de Tania en su atuendo. 

Ella no me vio sino hasta que Tania corrió hacia mi tal como lo hacía siempre, arrojando sus brazos en mi cuello con un apretado abrazo. 

- ¡¡Leo!! ¿¿Tan tarde llegué que ya no hay hielo??- Al sonido de mi nombre Aixza levantó la cabeza y pude ver la sorpresa en sus ojos, completamente abiertos al verme frente a ella, de verdad no podía evitar reír cada vez que ella hacía una expresión, eran todas tan drásticas. 

- Llegas justo a tiempo, el hielo es sólo para tener de reserva – Me giré hacia Aixza – ¿No me presentas a tu amiga?- Ella me miró con el ceño fruncido, pero preferí que Tania no se enterara de que nos conocemos, por el bien de ella, yo sé cómo se pone cuando le baja la curiosidad. 

- ¡Obvio! Leo ella es Aixza, mi jefa la despistada- 

- ¡¡Tania!! – Aixza se giró hacia ella mirándola fijamente, se podía leer cállate en sus ojos como tuviese un cartel luminoso. 

- Hola Aixza, yo soy Leo, el caso perdido según Tania – 

- No dije caso perdido- me corrigió- ¡eres una causa perdida! – miró en dirección a Aixza – Me creerás que desde que lo conozco le estoy buscando pareja, pero todas dicen que desparece pasada la primera cita. 

- Estas exagerando, aparte no nos conocemos hace tieeeeempo – me defendí ante lo indefendible. 

Lo cierto es que a todas las amigas que me presentó no les conviene alguien como yo, quien desde hace tres meses que pasa más tiempo escapando que viviendo, y no tengo intenciones de ofrecer carnada de ningún tipo a quien sea que me persiga. 

- ¡Ja! Sólo por eso ya no te presento a nadie más – se giro hacia Aixza que se veía algo conmocionada – ¡Vamos!, no pretendo que caigas en las redes de Leo – Le tomó la mano y entraron a la casona. 

- ¿¿¿De cuándo que eres el ángel bueno??? – le alcancé a gritar antes de que desaparecieran por la puerta, y pude ver como ella se giraba a sacarme la lengua. 

*** 

Sé que para Tania yo soy la versión masculina de ella, y por eso no va a dejar que me acerque, lo que no sabe es que con Aixza no tengo motivos para mantener en alto la barrera ni alejarla como lo hago con todas las personas que se me acercan en el último tiempo, ella es como yo, parte de mi mundo y en vista de cómo la conocí, creo no necesitamos mutuamente, además está el mensaje de la dama, ¿Cómo la voy a proteger si ella tiene un guardaespaldas personal? 

Necesitaba encontrar la ocasión para conversar con ella, lograr vernos a solas un rato y entregarle las respuestas que yo sé ella está buscando, la seguí con la vista toda la noche, vi cuando Tania le presentó a Luciano y se sentaron a conversar cerca de la barra. No quise acercarme porque sé perfectamente que Tania no haría nada más que desprestigiarme, y para eso no necesito ayuda. 

En un momento Aixza se paró y bajó al primer piso. No quería asustarla, pero cuando tomé su mano ella dio un pequeño salto al verme en la pared esperándola fuera del baño. 

- Vamos a bailar! – no le di oportunidad para negarse. 

- Pero Tania… - Comenzó a decir en voz baja 

- Tania puede encontrar un compañero de baile por sí sola, Luciano estará feliz de acompañarla- dije y ella no me contradijo. 

Nos movimos hasta el centro de la pista y comencé a hacerla girar al ritmo del merengue, lo cual se me pasó por la cabeza de que no era una buena idea, ya que ella no era capaz de dar dos pasos sin caerse. Pero me equivoque completamente, al comenzar a bailar parecía una persona diferente, no perdió el paso ni una sola vez, dócil pero segura. 

- Llevas bien – me dijo cuando terminó la canción. 

- Tú te adaptas muy bien- me fijé en que nadie nos estuviese mirando y le dije - ¿Te parece dar un paseo? 

- ¿Irnos?- preguntó mirándome algo sorprendida – Tania va a pensar que la abandoné… 

- Te repito, Tania puede cuidarse sola, aparte fue ella quien te arrastró aquí ¿no? 

- ¿Cómo sabes eso? – me preguntó a lo que la miré elevando las cejas. 

- Conocemos a la misma Tania, ¿O me equivoco? – hizo una ligera mueca antes de contestarme 

- Si tienes razón, aparte que siento que alguien nos mira – dijo mirando alrededor. 

- Seguramente miran tus piernas – le dije para molestarla – ¡esa! es una falda muy corta – apunté a la mini que llevaba puesta, a lo que ella puso una cara extraña, como debatiendo si respondía o no, pero yo me adelanté. 

- ¿Tania? 

- ¿Tú qué crees? 

- ¡Esa mujer es terrible! – me reí en su cara de forma bastante sonora, podía ver perfectamente la dinámica de su amistad. 

Aunque no la culpaba por querer salir de ahí, yo también tenía la sensación de que nos observaban, no de la forma en que alguien mira diciendo “Me gusta como bailas” sino que el tipo de mirada que alguien te daría diciendo “Conozco tu secreto”. Por lo que tomé su mano nuevamente y comencé a avanzar hacia la salida. 

Caminamos en silencio en la calle hasta que llegamos a un parque que yo nunca había visto, ya que no estaba precisamente “en mis barrios”. Ella caminaba con la vista en frente pero prácticamente sin mirar, era un andar muy diferente al que tenía ayer cuando paseaba con Tania. 

- No eres tan torpe- le dije antes de pensar en que se suponía que yo no tenía como saber eso. 

- No en los parques – contestó automáticamente- son mi lugar favorito- se detuvo y me miró - ¿¡Y tú cómo sabes que soy torpe!? 

- Yo…- comencé a retroceder ya que no era difícil adivinar lo que pasaría. 

- ¡¡Tú!! ¡¡ Me estuviste espiando!! – comenzó a darme pequeños manotazos, para ser delgada y lucir débil, pegaba con bastante precisión –¡¡Y yo que necesitaba hablar contigo!! – le tomé ambas manos para evitar que siguiera golpeándome. 

- ¿En serio? – le dije con mi voz “seductora” y alzando una ceja – Yo sé que tengo ese efecto – a lo que ella me arrojó un último manotón en el brazo. 

- ¡No seas idiota! - Dijo enderezándose. 

Pude ver como se llenaban sus mejillas de un tenue rosa, al ver como se sonrojaba no pude controlar una risa nerviosa y ella levantó la mano una vez más, sólo para detenerla en el aire. 

- ¡En serio Leo! ¡Hay cosas que necesito saber!. 

Paré de reírme al momento que pronunció mi nombre, me gustó como sonaba en sus labios, más aún, me gustó como se veía ella diciendo mi nombre con rubor en sus mejillas. 

La miré en silencio un minuto, mi sueño no le había hecho justicia, estábamos bajo un farol y la luz le llegaba directo a la cara pero sin encandilarla. Sus facciones eran delicadas pero a la vez misteriosas, sus ojos habían sido lo primero que llamó mi atención cuando la conocí, por su tonalidad verde era tan profunda que sentía que podía saltar dentro de ellos y perderme completamente por semanas sin sentir que el tiempo pasase, pero ahora que la miraba con calma, era la forma de su boca lo que hipnotizaba, tan definida y voluptuosa, no llevaba labial pero aún así tenía un tono cereza delicioso que brillaba sin ayuda. Por mi cabeza pasó la pregunta de qué sabor tendrían esos labios, pero ella me despertó de mi fantasía. 

- ¿Y? 

- ¿Ah? – sacudí la idea rápidamente de mi cabeza. 

- Necesito respuestas – preguntó seriamente 

- Haz las preguntas – contesté sentándome en una banca. 

- Eres un alfil – afirmó. 

- Si, siguiente. 

- ¿Ejecutor? 

- Claramente, ¿Tengo pinta de ser como los nerds que terminan siendo planeadores? – Ups! – Tú eres ejecutora también… ¿no?- dije tratando de sonar casual después de pensar en que quizá ella era planeadora y por eso casi la hacen polvo. 

- Si…- respondió después de un minuto casi en un susurro. 

- ¿No estás segura? 

- Si lo estoy, es sólo que… - tomo un largo y sonoro suspiro y continúo- esa era mi primera misión real como ejecutora y ya ves lo que pasó – comenzó a girar la cabeza en dirección a la calle a la derecha nuestra. 

- Te equivocas- le tomé la mandíbula y giré con cuidado su rostro para verla a los ojos y que ella no dudara de lo que le iba a decir- esa no era una misión, era una trampa, un mensaje modificado para que alguien te hiciera daño. 

- ¿Cómo lo sabes? – preguntó con alivio en su voz y sus ojos ligeramente llorosos. 

- Créeme pequeña, me ha tocado escapar más de una vez. 

- Pero ¿Por qué? 

- No lo sé, todo comenzó cuando Alicia desapareció. 

<< Tres meses atrás fue la última vez que hablé con Alicia, el mensaje fue extraño, ella me dijo que le parecía raro tener imágenes del lugar y la fecha pero sin tener pistas de cuál era la misión en sí, a su parecer era porque al estar en medio un choque no había mucho más que explicar y que la misión era obvia, había que evitar el accidente. Pero ambos estábamos muy equivocados, no era eso. 

Al estar inmersos en la escena no nos habíamos percatado de que uno de los accidentados era yo, eso lo vine a notar después, pero ya llegaré a esa parte. 

Llegué un par de horas más temprano y examiné con cuidado todos los puntos de donde podría pasar el accidente, todas las variables que podrían cambiar para que un camión cayese sobre el puesto de revistas. Para tener una mejor idea de lo que podía suceder me paré a la derecha de la vendedora, no mi decisión más inteligente si puedes imaginar. 

El accidente se suponía sería a las 18.35 y según mi reloj eran las 18.30 y no había nada extraño, ni siquiera un camión en el horizonte, me cuestioné seriamente si efectivamente iba a pasar algo, hasta que escuché un estruendo a unos metros y veo que una serie de pequeñas bombas de humo comenzaron a detonarse haciendo que los automóviles perdieran el control, cuando entendí lo que estaba pasando recuerdo que en la visión yo jamás vi donde terminaba el chevrolet corsa que se volcaba, sólo veía la secuencia inicial, no lo vi caer sobre el puesto de revistas en lo absoluto, sólo sabía que terminaba ahí pero la imagen jamás apareció, es como si hubiesen borrado el sector por completo. 

Cuando la última bomba explotó yo ya había entendido que el accidente era inevitable, que de haber sido una misión debería haber tenido un salto en el mensaje como establece el protocolo, pero no había nada, era una trampa clara como el agua. 

No había mucho que hacer, era saltar o morir. Así que me concentré y traté de rodar por sobre el vehículo para disminuir el impacto al caer. Fui bastante afortunado, sólo me esquincé la muñeca derecha y el tobillo izquierdo. 

Mientras llamaba a la ambulancia vi a nuestro amigo de la motocicleta, no hice la conexión de que él me había tendido la trampa hasta que lo vi nuevamente en la construcción hace dos semanas. >> 

Vi su rostro contraerse a la mención del incidente, pero no dijo nada, ella sólo me miró a la espera de que continuara mi historia, pero en realidad no había mucho más que contar. 

- ¿Y? – dijo después de un minuto 

- ¿Y qué? 

- Dijiste que te había tocado escapar más de una vez, ¿Qué pasó en las otras veces? 

- Ya sabes, lo habitual, llego a la “misión”, algo extraño pasa y termino con alguien demandando mi cabeza. 

- ¿Por qué? 

- ¿Por qué qué? 

- ¿Por qué hay trampas? Giles me dijo que tenemos que mantener el equilibrio, pero nunca menciono nada sobre intentos de asesinato. 

- No lo sé… - llevo tres meses preguntándome lo mismo- Pero hay un patrón que se repite, al menos ya van dos veces… 

- ¿Cuál? 

- Ya lo deberías haber deducido – la miro directamente a los ojos, esperando a que ella me lo diga. 

- … Desaparece el guardián, comienzan los problemas…- dice en voz baja pero sin dudarlo, más bien como si al decirlo en voz alta se volviese una realidad - ¿Y entonces? 

- ¿Entonces qué?- ahora era yo el que no entendía la pregunta. 

- ¿Qué vamos a hacer? 

Me quedé inmóvil, llevo tantos meses escapando que había olvidado lo que soy, soy un ejecutor y vivo para actuar sobre los hechos. 

Pasé tres meses escapando y ella a la primera ocasión ya tiene sus instintos más desarrollados que un jugador con “experiencia” como yo. 

- ¿No es obvio?- le pregunto, a lo que ella me mira con un brillo particular en sus ojos – Es tiempo de que la trampa sea nuestra.

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