jueves, 21 de marzo de 2013

Capítulo 14 – Preparativos



Alexandra, me gusta ese nombre, no sé si pueda ser capaz de acostumbrarme a que es el mío, siento que al decirlo estuviese llamando a otra persona, alguien muy diferente a quien soy, pero creo puedo hacerme a la idea, con mucha práctica y repitiéndolo tantas veces hasta que ya no suene extraño. Lo que me colapsa un poco es el peso que tiene... 

Protectora de la humanidad. 

Me angustia más que nada porque al parecer para afiles y guardianes no hay cosas al azar, todo tiene un significado más allá y recién ahora las piezas comienzan a caer, recuerdo cuando Don Raúl conoció a Giles y este le dijo su nombre, Portador del protector, y otras iban adquiriendo sentido de a poco, por ejemplo cuando Giles me dijo "Vendrá la fuerza a tu rescate", ahora está claro que Leo es la fuerza y que lo que hizo fue bastante más que sólo rescatarme, me cuidó y acompañó hasta casi la medianoche. 

Me habría gustado tener más tiempo para conversar con Leo, pero Rafael estaba tan exaltado cuando llegó al hospital, gritando y pidiendo explicaciones, que por su propia seguridad le tuve que decir a Leo que se fuera y no alcancé siquiera a pedirle su número. 

La verdad es que nunca había visto a Rafael tan asustado, estaba completamente histérico, cuando llegó y vio la venda que cubría mi pierna su cara prácticamente se deformó, y eso que sólo fueron un par de puntos, no es como si me fuese a morir o algo parecido, su mirada era como si me hubiesen clavado un puñal en el corazón y me estuviese debatiendo entre la vida y la muerte. Estaba totalmente descontrolado, la forma en que interrogaba a Leo sobre lo que me había pasado, exigiéndole más detalles de los que cualquiera de los dos podíamos entregar, la forma en la que me interrogaba a mi sobre quien era Leo y porqué no lo llame a él inmediatamente. 

Después de ver su reacción esa noche, simplemente me está costando creer que seamos sólo amigos, su reacción no es normal, está bien que se preocupe, obvio!, yo también me habría angustiado si algo le pasase a él, pero jamás al punto de hacer una escena como la que hizo, parecía más un novio celoso que mi mejor amigo. 

Me repito a mi misma las palabra de Javier, "No son amigos, no son amantes, son algo más", pero la incógnita que me tiene en vela ahora es el saber qué somos, no me gusta la idea de pensar que mi mejor amigo podría traicionarme con algo tan extremo como enamorarse de mi... Pero no!, no puedo dejar que Rafael me distraiga de mi problema mayor, Giles desapareció, no sé si sólo será un distanciamiento mental o de verdad hay algo más, y por lo que me dijo Leo, Alicia, su guardiana también, y además está el hecho de que alguien trató seriamente de hacerme daño esa noche, con qué motivo? aún no lo sé, pero estoy segura que Leo me puede contestar muchas de las preguntas que tengo y que siguen apareciendo cada vez que recuerdo esa noche… Si tan sólo tuviese como contactarlo... 

Quiero conversar con él sobre lo que está pasando, seguramente él tiene más pistas pero no tengo nada que me pueda llevar a él, sólo me queda pensar de que me querrá contactar, además sabe dónde está mi cafetería por lo que si me quiere contactar tiene como hacerlo. 

Afortunadamente la enfermera hizo un trabajo muy bueno cosiendo mi herida, a los 7 días ya sólo se veía una pequeña línea rosada donde nacía la nueva piel y sin los puntos era todo más manejable, en dos semanas podría volver a clases de kun fu sin ningún problema, lo que después del "evento" en la construcción, creo que fue una muy buena decisión. 

La única que disfrutó mi herida y mi corto tiempo de inmobilidad al parecer fue Luisa, como no podía ir a muchas partes puse toda mi energía en mimarla y ponerle toda la atención que le adeudaba de este último tiempo. 

Que mi herida no esté completamente cerrada Tania no lo considera un problema al parecer, no hay forma en que la convenza de que no quiero ir a la fiesta de su amigo, ella insiste que me hará bien cambiar de aire, que necesito un nuevo amor para bajar las ojeras o al menos justificarlas y bla bla bla, francamente es la persona más testaruda que conozco, o mejor dicho la segunda, después de Rafael. 

Al regresar de mi segunda curación y sin puntos a la vista, ella me llevó inmediatamente a mi oficina para inspeccionar mi pierna. La miro detenidamente y me la tocó despacio. 

- Duele? 

- Casi nada... 

- Perfecto entonces el viernes va si o si! 

- Qué! Pero si no quiero ir! 

- Sin excusas! Menos mal que mi amigo se enfermó y tuvo que posponer el cumpleaños, así tenemos tiempo de que esa ... cosa, cicatrice mejor - me dijo Tania con una mueca al asegurarse de que no había quedado deforme, a decir verdad no se veía tan mal como cuando estaba fresca, pero para ella era casi como ver algo en descomposición. 

- Ya te dije que no quiero ir! - sabía que era una batalla perdida, pero había que intentarlo. 

- No quiero escucharte, yo sé lo que tú quieres, así que vamos! - dijo tomó mi brazo y me arrastró fuera de la cafetería. 

- Vamos?, adonde? - 

- Cómo que adonde? Es un día precioso, así que vamos a caminar mientras buscamos unas medias para tu falda, porque no vas a aparecer con una cicatriz mounstruosa en la fiesta, no quiero que nadie diga que mis amigas son .... - se giró a mirarme con cara de duda - cómo fue que te hiciste eso de nuevo? 

- Ya sabes lo que pasó, no me hagas repetirlo... - no quería volver a contar la misma mentira ni tampoco quería recordar la verdad de nuevo. 

- Ah, sí, eres muy torpe, bueno desastre vamos! 

La verdad es que era un día precioso, así que ir de compras no fue tan terrible, y más aún porque no compramos nada, nos dedicamos a pasear por las tiendas y caminar bajo el sol, Tania decidió que mi pequeña cicatriz era perfectamente ocultable con una buena cantidad de maquillaje, por lo que me salve de comprar algo más que utilizare por una única vez. 

El único que no me interrogó sobre mi herida fue Javier, escuchó toda la historia de cómo no vi a dos personas que estaban llevando un vidrio y tropecé con ellas, de cómo el dueño del vidrio me llevo a la cafetería y me cuido hasta que llegó Rafael a la clínica. Sólo me preguntó cómo me sentía y me aconsejó caminar con más cuidado la próxima vez, pero no indagó más allá. 

Para ser franca, por la forma en la que me miraba no pienso que me haya creído ni la mitad de la historia que conté, pero conociendo a Javier, seguramente no quería entrometerse en mis asuntos, sabiendo que entre Rafael y Tania la frecuencia de los interrogatorios era muy alta, aunque claro las preguntas de Tania eran básicamente si el que me acompaño era guapo y su nos veríamos de nuevo, totalmente opuestas a las de Rafael, quien además de no creerme nada, hacía preguntas incontestables! 

Qué hacia alguien con un vidrio tan tarde?, porqué deje entrar a un desconocido a la cafetería?, porqué no lo llamaron de inmediato?, esa última era la que más se repetía y cada vez con un tono más insistente, ya la tercera vez en menos de dos días que me preguntó exploté. 

- Si Rafael, todas las personas tienen una bola de cristal con los teléfonos de los amigos sensibles de la gente para avisarles cuando se claven una astilla! Ni mi hermana me pregunto por qué no la llamé! Así qué para el show! 

Podía sentir como el ambiente comenzaba a ponerse más denso a cada minuto, la cara de Rafael se enrojeció drásticamente y sus pupilas estaban dilatadísimas, el rostro de la furia misma. Tania y Javier se miraron sorprendidos, ambos con la boca completamente abierta, sin saber si quedarse donde estaban o dejarnos solos. Nunca me habían visto gritarle a Rafael, y es porque eso nunca había pasado, nunca habíamos estado en una situación similar y nadie sabía cómo reaccionar. 

Después de un minuto silencioso que se sintió como una hora completa, me levanté y dije secamente. 

- Alégrate que no era un loco psicópata que intentase matarme- 

Gire en dirección a mi oficina y me tendí en el sillón a mirar el techo... 

** 

- Knock knock! – 

- Vete Rafael!! Me tienen aburrida tus preguntas! 

- Relájate mujer soy yo! – dijo Tania asomando una servilleta blanca por la puerta – Estás más calmada o vuelvo más rato? 

- Me vas a hacer preguntas? 

- Como las de Rafael? no, vengo a hacer planificación estratégica – 

- Ah? 

- Para mañana tontita!!, aunque ya tengo todo listo – dijo guiñándome un ojo – tú sólo necesitas estar lista a las 10 y yo paso a buscarte a tu departamento, le daremos a Rafael motivos para ponerse celoso de verdad, ya verás!! – 

- Espera Tania!!! 

Cerró la puerta antes de que pudiera responderle, siempre hacía lo mismo, me dejaba con la palabra en la boca y sin oportunidad de reclamar. 

** 

- No me importa que ya haya pasado tu cumpleaños!, la fiesta va! 

- Pero si no conozco ni a la mitad de la gente que va! – me reclamó Luciano mientras seguía intentando abrir la botella de cerveza con el encendedor. 

- No! Así no se hace, si tienes que hacer fuerza entonces lo estás haciendo mal- le quite la botella y tomé el encendedor- lo deslizas por debajo del dedo índice, lo inclinas ligeramente hacia arriba y voila, una cerveza destapada! 

- Algún día me saldrá ese truco! – dijo después de tomar un sorbo de la botella – además cual es el interés de hacer la fiesta después de todo, tu tienes claramente más amigos que yo, perfectamente podríamos hacer una celebración que no sea necesariamente mi cumpleaños- 

- No lo sé, será porque todos los años misteriosamente te enfermas en la mitad de Octubre? 

- No sé de que hablas – inclinó la botella para tomar de un sorbo la mitad restante – No puede ser que haga tango calor, recién estamos en primavera, Leo alcánzame otra cerveza por favor! 

- Relájate con el alcohol hombre, mañana si quieres puedes tomar hasta que olvides tu propio nombre, pero hoy te necesito consciente. 

- Consciente para qué? 

- Necesito un copiloto- le dije mientras lo levantaba de la silla con un brazo- vamos de paseo! Hay una cafetería que quiero mostrarte.

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