jueves, 21 de marzo de 2013

Capítulo 11 - Los Recuerdos



Esta fecha no me gusta, es una época amarga por muchas razones, la muerte de mi madre, cuando mi padre se fue se viaje por primera vez y el comienzo del fin con Sam. 

Reconozco que hace bastante tiempo que esa herida cerró, pero esta semana ha sido extraña, todo lo que miro me recuerda a él, las propuestas de ir a jugar Paintball bajo la lluvia, ir a ver películas de cine independiente, hacer peleas de harina en la cocina de la cafetería Son el tipo de cosas que hacíamos nosotros y como si fuese un círculo, todo se está repitiendo. 

Ayer por la noche me llamo Tania ofreciéndome ir a jugar Paintball, porque uno de sus pretendientes le regaló cupones y estos expiraban en dos semanas, claramente le dije que no. 

Esa misma tarde Rafael me mostró la cartelera de cine independiente de la temporada, sabe que me gusta mucho ese tipo se películas, solo que no asumió que era una actividad para dos. 

Y finalmente hoy en la mañana, Tania y Javier comenzaron una pelea en la cafetería, al comienzo eran sólo servilletas y luego Tania arrojo la primera mota de harina y el infierno blanco se desató. 

Con cada risa que me vi obligada a fingir me dolía más el estomago, por lo que fui al escritorio "a limpiarme", pero lo que en realidad hice fue sacar las cartas, cartas que le jure a Rafael había destruido. 

Las leí un par de veces, tantas mentiras, tantas promesas que se derrumbaron al primer momento de dificultad. 

Lo que pasó entre nosotros no fue una tragedia de película, ni algo que impresionara a mucha gente, probablemente es algo que la mayoría logra superar, o fingir que nunca pasó, pero no yo. 

Fueron pequeñas pistas al comienzo, desapariciones sin explicación, llamadas a escondidas, cambios bruscos de tema, respuestas vagas, etc. 

"no tiene idea, Aixza confía en mi ciegamente" 

Esa fue la frase que desató la pesadilla, interrogatorios que jamás pensé hacer, negativas eternas, evasivas perfectas, que si no fuese porque eran mis preguntas las evadidas, las habría aplaudido de pie. 

Un día lo seguí, tenía que saber que estaba pasando, pero al parecer él se dio cuenta, porque me llevo a un callejón y me enfrentó. 

- Si quieres decirme algo, dímelo ahora- 

- Yo no soy la que tiene que dar explicaciones, tú eres el que se escabulle!- 

- Si supiera porque me estas siguiendo no me escaparía- su voz era neutral, ni una gota de emoción en ella. 

- Tú sabes por qué!- comencé a subir la voz- porqué no te portas como hombre y lo reconoces!! – dije casi en un grito. 

- Eres tan estúpida, nunca puedes ver lo que de verdad está pasando – las últimas palabras salieron de su boca en un tono amargo, despectivo. 

Esa oración, esa ofensa, esa fue la última. 

- Desaparece de mi vida, ve al departamento sacas tu cosas y dejas la llave sobre la mesa- 

Fue lo último que le dije. 

Muchas en mi lugar habrían seguido la discusión, alimentándola con ofensas, pero yo no creo en los insultos, y menos en los que se dicen de verdad, porque me lo dijo a sangre fría, sin que yo lo presionara, salió directamente de lo que pensaba de mi. 

La única forma de demostrar lo contrario era precisamente esa, sacar de mi vida a alguien que no me quiere, que me miente y en quien yo no confió. 

Di la vuelta y seguí mi primer instinto, en esa soleada tarde de jueves... 

Fue una suerte que a la semana llegase Tania a mi vida, sus constantes bromas y payasadas me subieron rápidamente el ánimo, en parte también porque ya mi cabeza estaba en otra parte. 

No es que sean recuerdos alegres, pero esta semana he estado prácticamente ida, nada más que memorias tristes llenan mis pensamientos. 

Cuando cumplí 15 mi padre me entregó una caja con recuerdos de mi madre, en esa caja había una carta que me escribió cuando estaba embarazada y unas cuantas fotos de ella, que jamás le he enseñado a nadie, ni siquiera a Rafael, era muy hermosa, tenía el pelo negro y largo, facciones muy suaves, muy delicadas, y unos ojos hermosos, de un verde muy parecido al mío. 

Doña Catalina suele decir que nos parecemos mucho, que de no ser por el color del pelo, podríamos parecer hermanas. Yo le digo que no, porque mis facciones son más marcadas, si bien tengo sus mismos pómulos, la forma de mis ojos es almendrada, y ella los tiene un poco mas rasgados, como si hubiese tenido un pariente asiático hace mucho, ese toque yo creo que es el que la hace más bella aun. 

Entre tantas fotos y recuerdos intenté encontrar algo que pudiese darme una pista de si ella era un jugador o no, escarbe entre cada línea, pero no encontré algo que pudiese servirme de pista. 

Me tocaba esperar… 

Después de escarbar todos los recuerdos de mi cabeza, salí de la cafetería y Javier me estaba esperando junto a la vespa con un cigarrillo en la mano. 

- No sabía que fumaras... - 

- No lo hago- soltó el cigarro en un gesto rápido y lo apagó en el suelo, mientras recogía la colilla me dijo sin levantar la mirada- La idea era distraerte, no pensé que quedaras en las nubes tanto tiempo. 

Ese comentario me dejó perpleja, no me esperaba la referencia al beso, como ya habían pasado algunos días y no me había dicho nada, creí que haríamos como que no paso nada, más que mal él tiene a Camila y yo sé que la adora, lo miré fijamente pero él seguía serio, pestañee varias veces y rompió a reír: 

- No te angusties jaja, fue solo un besito para reanimarte- dijo entre risas- hagamos como que aquí no ha pasado nada y nosotros tan amigos como siempre, ¿De acuerdo?- y me desordenó el pelo como lo haría un hermano mayor. 

Eso me tranquilizo y me reí con él, cuando retome el aliento me puse el casco, mientras excedía la moto le dije. 

- Te voy a contratar de sicólogo, como abogado te estás perdiendo. 

- Proyecto de abogado- me corrigió- , recuerda, 7 meses más y me tendrás que subir el sueldo- dijo haciendo referencia a su examen de grado 

- Ahí veremos - y arranqué el motor camino a mi clase de KunFu. 

Cuando llegue a la clase casi me fui de espaldas, Camila era mi nueva compañera!! 

No la había visto desde el beso y realmente no sé si ella sabe de eso, por lo que yo no pensaba boicotearme a mi misma contándole, y Javier recién me había dicho que sólo había sido para animarme. 

Al ver que nos conocíamos el profesor decidió emparejarnos, para que yo le ayudara con lo básico, porque según él, yo era un talento natural y debía compartirlo con el resto. 

- Realmente no sé que estoy haciendo aquí- me dijo después de caerse por tercera vez al suelo, era realmente desastrosa- Javier me sugirió que tomara estas clases para mejorar mi equilibrio – Javier le sugirió que me vigilara?- tú hace cuanto que vienes? 

- Poco más de dos meses – contesté algo sonrojada 

- Dos meses!!, pero eres buenísima!... no es primera vez que haces esto verdad? 

- Ehmm – podía sentir mi cara enrojecer – no… pero antes hacía gimnasia, trapecio y tela – dije para que no pensase que era la reencarnación de algún Dios del KunFu o algo así – 

- Vas a tener que darme clases entonces, o no podremos ser compañeras – 

El resto de la clase fue muy relajante, además porque era muy divertido ver a Camila caerse cada dos minutos, realmente era muy torpe!. Al terminar decidimos que seriamos compañeras, por lo que entrenaremos juntas los fines de semana para quedar al mismo nivel. 

Eso me gusta de estas clases, evitan que mi mente piense demasiado, se han transformado en mi reemplazo de los sueños, ya que la noche no es un escape para mí. 

-- 

Se suponía que cuando terminara mis misiones de descubrimiento, comenzaba la parte interesante de ser un alfil, misiones y cosas así, pero Giles no se había aparecido por mis sueños en semanas, estaba llegando la primavera y recién al mes y medio después me contactó. 

Se le veía cansado, como su hubiese tenido muchos problemas para dormir, tenía grandes bolsas bajo los ojos, y la piel opaca. 

- Qué te paso??, luces terrible!!! - no pude evitar decirle antes siquiera de saludarlo 

- Las cosas no están bien, estoy con muchos problemas para dormir, no puedo controlar mis sueños, y las casas me han mandado mensajes extraños que no pueden completar- dijo de un tirón, más apurado de lo habitual, como si tuviese miedo de no poder completar la frase. 

- Ellos te mandan los mensajes a ti?, como si un miembro de las casas te visitase en sueños?? 

- No exactamente, veo lo que va a pasar hasta el punto que necesitamos modificar y no me preguntes cómo, la misión se manifiesta por sí misma. 

- Creo que te entiendo, y qué pasa? Porqué los problemas para dormir? 

- Te lo dije, no lo sé, solo tengo pedazos de tu misión, si es que se le puede decir así. 

- Cómo es eso? 

- Qué no escuchas!???- su voz rozaba la desesperación- La información viene incompleta…- inhaló un poco de aire y trató de continuar -… entonces, sé el lugar, sé más o menos la hora, pero no sé lo que hay que hacer... Es muy frustrante, y como tu guardián tengo mis dudas sobre si deberías ir... 

- Qué podría pasar?? 

- Hay cosas que aun no te explico, quedan facetas que yo aun no comprendo claramente, déjame mostrarte el mensaje y te explico. 

Se movió hacia mí, note que le costaba caminar, como si un fuerte viento le impidiese avanzar, o tuviese mucho peso en su espalda. 

Llegamos a una calle, estaba oscuro y casi no había gente, debe haber sido pasado las 10 de la noche, el cielo estaba estrellado sin nubes y una luna llena hermosa no alumbraba. 

Me llamó la atención hacia donde nos dirigíamos, estábamos muy cerca del edificio que se construía cerca de la cafetería, pero estaba más avanzado, la última vez que lo había visto estaba construido hasta el piso 5 y no se podía ver el piloto, ahora tenía 8 pisos y el piloto estaba disponible. 

Nos detuvimos frente a la construcción y entramos, una de las rejas estaba entre abierta, más bien dicho rota, invitándonos a entrar. 

Caminamos hasta donde se suponía estaban haciendo el hall de entrada, pero se veía desastroso, parecía como si hubiesen arrojado sacos de cemento al azar en el centro, una de las murallas estaba trisada, y vidrios llenaban las escaleras. Era bastante terrorífico. 

Giré en el centro y miré a Giles, quien parecía estar apenas aguantando, se veía más pálido que antes, le costaba respirar, ahí entendí lo que le pasaba, 

Se estaba esforzando por mostrarme el escenario de la misión. 

Lo tomé del brazo y pensé en el limbo, caminé con seguridad y al salir de la construcción ya estábamos nuevamente en las nubes. 

Apenas llegamos, recuperó un poco de color en la cara y dejo de jadear al espirar 

- Aun no sé cómo puedes hacer eso, pero gracias, casi pierdo el canal y no habría sido buena idea dejarte sola ahí- dijo mientras se afirmaba sobre sus rodillas, recuperando el aliento. 

- Porque no?- según yo no había gran peligro, más que mal ya había estado sola en el limbo antes, pero él parecía pensar lo contrario, porque se enderezó muy serio y me dijo- 

- En teoría solo los guardianes pueden entrar o salir del limbo, los alfiles solo entran o salen cuando son convocados, si me hubiese ido, te habías quedado ahí hasta que yo volviese a buscarte, que si sigo como ahora, quien sabe en cuanto tiempo seria. 

- Pero yo he estado sola en el limbo...- le recordé 

- Sí, no sé porque tu puedes entrar y salir, pero ahora eso es una suerte- noté que nuevamente respiraba aceleradamente- Entiendes porque no estoy seguro que debas ir??? 

- Ir?? A hacer qué???, eso parecía un campo de batalla! 

- Exacto, no sé porque es ese el mensaje que tengo, y tampoco tengo una misión exacta para ti, solo sé que ese lugar es importante.- la última palabra la dijo casi en un susurro, estaba esforzándose para conversar conmigo. 

- Porque no nos vemos en persona y continuamos analizando esto? - le pregunté, era la solución más lógica. 

- Ya te lo dije, está prohibido!!, el castigo por desobedecer esa regla sin autorización es terrible, mi familia no me perdonaría esa deshonra. 

- La bendición?? Ese es el castigo??? Pasar a ser normales??? 

- Nunca seremos normales Aixza- dijo casi sin fuerza, ya no podía resistir- por eso es un castigo- comenzó a tiritar- los jugadores nos ...... 

Desperté.

1 comentario:

  1. Cada Ves me parece mas interesante esta historia, estoy facinada

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